jueves 1 de diciembre de 2011

La memoria



Repasando fotos viejas, guardadas en algunas carpetas de mi (des) memoria, encontré una carpetita preciosa -llena de recuerdos vividos desde que la cigüeña decidió deshacerse de este bulto y optó por tirarme en estas tierras- hermosa carpetita que se llama “desde el alma”.
Y allí me encontré andando orgulloso en mi primer triciclo y el día que me saqué mi primer Sote.
Me vi recorriendo la sala de prensa, la vieja discoteca, las perillas de la consola y a mi viejo hablando en clave en plena dictadura, frente al micrófono de la 30. La auténtica 30 que fue un bastión contra la dictadura, no la mierda ésta de ahora.
Llena de Caras & (especialmente) Caretas.
Repasando la carpetita en la memoria la otra noche sentí que volví a estar ahí. Con mi pasado y mi presente a cuestas.
Estaban los recreos donde jugábamos a la mancha en el patio de la gloriosa Brasil.
Estaba cantando con Rabito y el inolvidable coro Siglo XXI donde conocí a inmensos tipos y a la madre de mis hijos.
Recordé mi primer beso en una kermesse de la escuela un sábado de noche, detrás del gimnasio. Inolvidable. (Que susto tenía, y a fuerza de ser sinceros, creo que estaba más asustado yo que ella).
Los terribles partidos de fútbol en la arena de la playa Pocitos al atardecer y después entrar corriendo como una horda de salvajes al agua para refrescarnos.
Cerquita de allí, íbamos a pescar con mi amigo Diego Araujo (el hijo del inolvidable y valiente Germán) a La Estacada.
Me acuerdo que un día nos acompañó Germán y casi se va al agua y nosotros lo tuvimos que “salvar” del chapuzón.
Eso nos valió sendos helados de frutilla y chocolate, obviamente.
Me ví jugando a la escondida en la calle Achiras con Guido Martinelli, Florencia y mi vecinita preferida Marianita.
Y pica por todos los compas… que el último libra a todos…
Mis primeros acordes. Mis primeras canciones.
La búsqueda del camino a seguir.
Las noches de Jazz en el sub suelo de la Alianza Francesa todos los jueves.
Los festivales corales, las corcheas, la primera vez que canté en el Solís y la primera vez que dirigí a un coro.
Sus miradas expectantes, esos ojitos mirándome a los míos y luego siguiendo de reojo mis manos. Las redacciones de los diarios con el nerviosismo absoluto cuando había una “bomba” política que confirmar y nos llegaba la hora de cierre. O las noches de elecciones, como aquella en la que cambiamos la tapa del diario con el Chancho Legnani y Gabriel Mazzarovich, cuatro veces.
Claro que la foto que hizo llorar por primera vez en esta “Noche de la Nostalgia” personal, fue ver crecer la panza de Gabriela mientras esperábamos a Maxi, hasta que un 26 de Agosto asomó su cabecita y se me aflojaron las piernas.
El lloraba a mares, pero cuando se lo apoyaron en el pecho a Gaby se calló; luego cuando lo levantaron para lavarlo volvió a llorar.
De los momentos más impresionantes de mi vida.
Ahí estaba la vida misma y la razón por la cual la madre es la madre y el latido del corazón es único.
Luego llegó el divino de Mauri (el Peli) para poner un poco de desenfado y humor ante tanta pompa y circunstancia en la familia.
Llegó “el fatalín”.
Parque del Plata, Piriápolis, Punta Colorada, San Francisco, Punta Ballena, Baires y Floripa y tantos otros lugares donde pasamos inolvidables días de vacaciones junto a mi querido amigo y mi cuñado del alma, Beto junto a Ale y sus tres maravillosos hijos Cake, Nico y Fede.
Y allí se entremezclaban las fotos de mis adorados hermanos Sandor y Gonzalo, las tardes en la Ámsterdam viendo a Morena, a Julio César Jiménez, a Bengoechea y al Tony.
Los estudios de grabaciones, mi parrillada, mi cyber, los cientos de escenarios de todo el planeta en los que actué, los partidos de cabeza en la arena o en la piscina de casa.
El Peli creciendo hasta convertirse en el hombrecito de 11 años que hoy es, abanderado del cole y deportista premiado, con la madurez, la ternura, el amor y la sabiduría que tiene y que hace que me haya dicho “papito, qué puedo hacer para que te cures”.
Vi una foto rara porque no estaba en el pasado sino en el presente y contenía las ganas inmensas que tengo de verlos crecer. Y mis noches de insomnio, llorando por miedo a perderme el resto de sus vidas. Así de clarita es la foto.
Bien nítida.
Por temer –tal vez- que más temprano que tarde tenga que irme.
Se que tengo una cita con la muerte pero espero y confío que su agenda este complicadita, al menos, por unos cuantos años más.
Me queda pendiente una foto difusa de una futura charla con mi padre, que seguro tendré por éstos días, entre el pasto, los mármoles y los bronces del Buceo.
Duele el dolor.
Asusta el miedo.
Pero que me quiten lo vivido y lo construido.
Quitármelo les va a costar un poquito más a Dios y al Diablo.
Y si me acorralan, tendré que pisar el acelerador como hizo Susan Sarandon en Telman & Louis.
Confieso que he vivido y todo está guardado en la memoria.
Refugio de la vida y de la historia
.
Y ésta es mi historia.
Sólo espero que demore un cachito en aparecer el cartelito es que dice “The End” porque tengo algunos asuntos pendientes que vivir.

sábado 26 de noviembre de 2011

El que nació dos veces







Tuve un compañero de la gloriosa escuela Brasil (y luego nos fuimos en banda al Suárez) que se llama Jorgito Maestrone.
No se llama Jorge, se llama Jorgito por mérito a su inmadurez y a su calidez.
Se dedicó con los años a sufrir con Naciomal y con Trouville y también a las yerbas turísticas del este, donde conoció a su esposa.
A él, la vida le jugó una broma pesada.
El cáncer que le afectó a una de sus piernas supuestamente ya estaba superado.
Pasó el tiempo y las metástasis lo volvieron a encañonar y le apuntaron a la misma pierna.
La peleó con toda su fuerza y –especialmente- junto a su esposa Ana.
Ella es una mujer con los ovarios bien puestos.
Ejemplar.
No sale en los informativos ni en los diarios ni en los magazines pedorros de la mañana de la TV cuando llega “el día de la madre” o “el día de la mujer”, o etc…
Pero es una mujer ejemplar.
Ella, además de ser su esposa, es su compañera.
Mardraza y compañeraza (si es que existe el término) pero si no existe yo lo patento por ella.
Es una divina, aunque te caga a puteadas cada dos minutos.
Bueno, es que es de Rocha y cree que la patria nació y morirá allí y por eso se siente con la autoridad moral de cagarte a puteadas cada dos minutos.
Ahora que Jorge puede vivir dignamente como cualquier persona, celebra sus dos cumpleaños ya que fantásticos médicos holandeses le salvaron la vida.
Y yo –humildemente- le salvo sus cumpleaños cocinando los asados en su barbacoa y cantando para su flia y amigos.
Puede que alguno de ustedes amigos/as lectores/as se pregunten si esta experiencia de vida vale la pena gastar tinta o tipeos.
Ah, yo creo que si.
Por dos motivos: el primero porque intenta ser una luz de esperanza para quienes estan (estamos) pasando un momento extremo de salud.
Y en segundo lugar porque Jorge es un gran tipo y tiene al costado (no detrás como dice el dicho machista) a una gran mujer.
Y además tienen unos hijos maravillosos.
La semana que viene Jorgito me va a llevar al consultorio (creo que es en Atlántida) de alquien que hizo muchísimo por su vida y quiere que me transmita su energía.
Lo que Jorge no sabe es que ya me transmitió su inmensa energía (la de él) antes de partir en la búsqueda de su salvación en Holanda cuando me dijo –luego que le aconsejaran los grados 5 de acá que la única solución era amputarle medio cuerpo- ahí él me dijo llorando Alfre, yo no quiero que mis hijos vean a un monstruo como padre, si me tengo que pelar, me pelo con dignidad.
Lo que Jorge no sabe es que el mes que estuve internado en un centro intensivo de salud yo tenía escrita esa frase suya, -devastadora, adorable, sabia- dentro un cajoncito de mi mesa de luz.
Y como dice Nebbia, solo (nada más y nada menos) solo se trata de vivir.
Y esa es la historia.

sábado 12 de noviembre de 2011

Las Enfermeras (o coqueteando con la muerte)

Dedicado a Silvana di Génova (la Chivi).


Ellas siempre están ahí.

Corren, ríen, colaboran, ayudan, tranquilizan, vuelven a correr, rezongan, rezongan, preparan los sobrecitos con las rocklets de colores para que algunos duerman, otros dejen de temblar y a otros les baje la presión.

Ellas se quejan si fuera de horario les pedís agua para el mate; te rezongan pero igual te dan el agua.

Son unas divinas totales. por donde las mires y la verdad que el trabajo de una enfermera es –al menos- jodido.

Ellas son las enfermeras que se preocupan por vos y que te cuidan como si fueras un familiar tuyo o más.

Me encanta verlas reír.

Me encanta verlas cuando nos rezongan.

Cantan bajito, ríen bajito, adoran su trabajo.

Hay momentos de intenso nerviosismo y tienen que correr.

Luego… la paz. La calma.

Ellas son unas divinas.

Las voy a extrañar, del mismo modo que te pasaría a vos.

Mismo.

Porque como dice Fito, hay cosas que no voy a olvidar y personas que me quiero llevar.

Y a pesar que ellas están “cansadas en el alma de tanto andar” y cuidar y curar, siguen estoicas laburando por nosotros y los que vendrán.

Son unas divinas.

Y al partir, me pareció de rigor dejarles como diría Nino Bravo, un beso y una flor.

Gracias, gracias, gracias.

lunes 31 de enero de 2011

Sarcófagos de la desmemoria nuestra

Suelo decir que “gracias hacen los monos” pero en este caso las hacen los gorilas y además –endispués- acaso por ello, tengo la imperiosa -imperiosísima- necesidad de decirles “gracias” a dos uruguayos: primero a mi colega, ex compañera de redacción María José Frías. Llegó un día calladita, bien tímida, pero ya se notaba su algo distinto para nuestra profesión.

Bien, ella le acaba de realizar un fantástico reportaje al otro uruguayo al que le tengo que agradecer algo por estas horas, y que me sirvieron como excusa para retomar este espacio de catarsis con usted, querido estimado amigo/a lector/a.
Ese otro uruguayo se llama Gilberto Vázquez.
No es un gil, aunque el chiste es casi escolar.
Fue un asesino, torturador y un imbécil que cuando se fugó de la Justicia se travistió con una peluca rubia arriba de sus patéticos bigotes marrones.
Pero es alguien a quien yo necesito agradecerle algo muy especial.
En estos días en que los viejos decrépitos salen de sus sarcófagos intelectuales y amenazan con golpes de estado y otras nimiedades de la anacronía histórica (lo que humildemente creo que no amerita abollar ni un sartén de Ta-Ta, no ya una cacerola de aquellas que nos hicieron tan dignos como valientes e ilustrados orientales y que los hicieron temblad a ellos, si a ellos y a los otros que están en la cárcel por los pecados cometidos) ahora salió gracias a mi colega y ex compañerita María José, a recuperarnos la memoria Ram, empolvada de desolvidos y plebiscitos recientemente lamentables, en los que democráticamente y tristemente resolvimos los de acá, o sea nosotros, hagámos cargo como colectivo y no como indivualidades, “dar vuelta la página” del terror y del homicidio culpable y premeditado.

- "Creo que no merezco estar preso. Di lo mejor de mí mismo, hice lo mejor que pude, asumí responsabilidades", dijo Gilberto.

-Ya está preso y no pierde nada si dice la verdad. ¿Dónde están los desaparecidos?

-No están. Vino la Operación Zanahoria. A fines de 1984 se desenterraron los que había, se quemaron y se tiraron las cenizas a un arroyo, creo que en Manga. No hay nada.


-¿Usted se arrepiente de lo que pasó?

-No, al contrario...


-Y de haber torturado y desaparecido gente, ¿tampoco se arrepiente?

-No había más remedio.
Porque en la limpieza, alguno quedó. Como todas las cosas, nunca es perfecto. No hay más. Los reclamos son por desaparecidos en Argentina, que tenían otro sistema. Ahí desaparecían.

A ver, con sana envidia creo que voy a llamar a agradecerle a María José este bombazo histórico/periodístico.
Así como creo que voy a intentar llegar a visitar a Gilberto Vázquez a la cárcel donde va a pasar sus restos de días de algo parecido a una vida que eligió padecer, para agradecerle a él también.
Por la memoria colectiva.
Nos hizo un bien grande al sincerarse y recordarnos a nuestras olvidadizas consciencias la lógica del exterminio.
Ellos siguen convencidos que los delitos de lesa humanidad que cometieron contra compatriotas, fue algo fantástico.
Sí, de la tortura, de la desaparición (perdón, limpieza le llaman ellos) de mujeres, niños, estudiantes, sindicalistas o el sospechoso que se les cruzara por delante.
Gilberto Vázquez se confesó ayer.
Y con la sinceridad de casi nunca.
Sinceridad brutal.
Cinismo total.

martes 7 de diciembre de 2010

"Uruguay, la Suiza de África"


La fantástica definición de Carlitos Tanco (Darwin) resume con su redundante inteligencia lo que vivimos por acá en estos días, los que aún estamos en este terruño.
Somos demasiados muchos los que nos criamos escuchando cuentos de nuestros abuelos que fuimos la Suiza de América y, en realidad, jamás vimos ni la sombra de Maracaná ni de Obdulio, ni de Ginebra.
La realidad real es que hoy vivimos en un país en un país que se encuentra en la cruz de los caminos.
Un plebiscito al corazón de su futuro.
La ciudad de Montevideo vomitivamente de asco.
La mugre nos ganó.
Adeom nos ganó.
Hace algún tiempo, antes de las elecciones municipales, escribí acá, en mi blog, que ellos iban -
obviamente- a dejarnos como todos estos últimos años, con la basura en la puerta de nuestras casas y que luego la IMM les iba a conceder -donar- el 100% de lo que exigen extorsivamente, más beneficios extra y luego, no se les iba a descontar ni una hora de paro. Total pagamos nosotros...
El FA recibió una primera señal de alerta de descontento con los 250.000 que votamos en blanco
en las municipales pero parece que no les alcanzó.
Allí está Daniel Martínez en el Senado cuando debería estar negociando con su baqueta de sindicalista y su talento personal, con los chichos Adeom.
Ahora, el inexistente presidente del FA (con todo respeto, porque me consta que es un gran tipo,
honesto y buen hombre, pero como presidente del FA es inexistente) resolvió... chan... reunirse el lunes con Ana Olivera.
Con 30 grados de calor y cientos de toneladas de mugre acumuladas en las calles suena estúpido que resuelvan reunirse dentro de una semana para "evaluar" qué hacen, cuando ya llevamos miles de toneladas de basura acumuladas en las puertas de nuestras casas.
A ver... para decirlo claro, acá se están desarrollando dos plebiscitos. El primero es sobre la gestión del Pepe, por si opta profundizar un modelo humano, solidario, productivo y social.
En ese camino -creo- que vamos bien pero las ocupaciones extorsivas conspiran contra el resultado lógico de la consideración colectiva.
¿Querés ocupar la Coca Cola por recuperación del 2001? Ok, quedate 5 meses sin cobrar ahí adentro... y tomaremos Pepsi o Nix incluso. (Bueno Nix no pero Pesi si...)
¿Querés ocupar los bancos cuendo ganás 70.000, 90.000 o hasta 160.000? ¿Vas a hacer la revolución desde el Santander? Ok. Ocupalos.
A ver si por ahí yo hago la revolución desde Magma, Zara o Cartier.
Insisto, estamos en dos instancias trascendentales para nuestro futuro.
La IMM debe rsolver con contundencia esta extorsión inmunda de Adeom.
Desde mi limbo de la ignorancia creo que si optan por contemplar a los extorsionistas y omiten a la mayoría de montevideanos que no soportamos más este asco de ciudad, y estas prácticas mafiosas de los patoteros de cuarta, creo, pienso, estoy convencido , que en las próximas elecciones municipales capitalinas se van a llevar una patada en la urna que ni te cuento (o si te cuento) pero que ellos no se la imaginan.
Ciegos de poder, ciegos de oídos, ciegos de piel, ciegos de visión poolítica, ciegos de realidad.
Así les va.
El tema preocupante es que así también nos va.
Allí están los plebiscitos: uno por resolver el chantaje patotero de Adeom y el otro por optar si nos dedicamos a profundizar el modelo de país productivo que comenzó Tabaré y honestamente intenta mejorar el Pepe, o si por lo contratio, optamos por quedarnos con la grifa que somos "La Suiza de África".

viernes 19 de noviembre de 2010

¿Puedo?


Puedo –aunque me consta que no debo- decir que se cae un testículo con los reclamos de los médicos (que van a dejar este paro pero van a ir a una huelga, o sea, huelga, mismo) porque les van a descontar un 1% de su salario para entrar al Fonasa.
Puedo –aunque me consta que no debo- decir que se me cae otro testículo por escuchar que la revolución socialista se va a hacer desde el BROU. Proletarios de la banca...
Puedo –aunque me consta que no debo- decir que se me cae el tercer testículo, por escuchar que los anestesistas, los de la Zona Franca, los docentes, los judiciales y unos cuantos más reclamas imbecilidades.
Puedo –aunque me consta que no debo- decir que se me cae un ovario que el fosilizado FA –obviamente- respalde a Gonzalo Fernández en su olvido de avisar que defendió con su esposa a los Peirano y aconsejó la excarcelación de libre de toda culpa.
Puedo –aunque me consta que no debo- decir que se me caen las tres próstatas porque no puedo entender que vamos a tener olor a podrido tooooooda la semana que viene por los chicos Adeom que consideraron “inaceptable “ el aumento del 100% del IPC.
Puedo –aunque me consta que no debo- decir que los reclamos de COFE para hacer una huelga porque jamás aceptarán laburar 6 horas diarias es patético. Y lo peor es que se les van a dar la razón.
Puedo –aunque me consta que no debo- decir que en 135 años de historia que tiene la Asociación de Escribanos del Uruguay, jamás habían hecho un paro (supongo que en más de un siglo algo habrán tenido que reclamar) y ayer lo hicieron en el gobierno del Pepe (y conste que tengo sendos amigos escribanos como por ejemplo dos de las mejores personas que transitan por este planeta como Jorge Maestrone y Andrés Delpiano).
Puedo –aunque me consta que no debo- decir esto.
Ok.
Perdón.
No debo hacerlo.
.

viernes 1 de octubre de 2010

Días Imbéciles


Será que me estoy achacando la paciencia con los almanaques, que cada día soporto menos las imbecilidades propias y ajenas.
Me pregunto a mi mismo cómo sigo escribiendo algunas cosas sin que me de vergüenza y cómo tanto pelotudo como yo, sigue teniendo la chance de hablar sandeces con total impunidad intelectual.
Veo esta semana que generales de sarcófago desempolvan su versión de la realidad.
Impúdicamente salen a agitar fantasmas.
Acá en Uruguay.
Esos generales no tienen la misma vehemencia para decirle a los familiares de los asesinados y desaparecidos en dictadura –al menos- dónde están los cuerpos y donde los enterraron.
De valentía ni hablemos.
Lacras vestidas con un oliva que huele estiércol.
Pero no son los únicos que hablan por estos días.
El otro pelotudo Gonzalo Perera (si, el chanta que se auto secuestró porque la mujer lo dejó por algún otro tipo menos tarado que él, y mandó ponerse seguridad con los dineros públicos hasta que fue preso por imbécil) se dedica a hablar desde el pasquín La República sobre marxismo y otras yerbas.
De su obra actoral que le costó la cárcel aún no lo he leído hablar.
Las voces suenan huecas y antiguas según los parámetros de los diptongos de la vida.
Mientras un grupo de gerentes del periódico receptor de la generosa publicidad oficial de la izquierda frenteamplista, cuestiona a sus trabajadores agrupados en el Pit-Cnt.
Adeom exige mínimos extorsivos ya y ahora mismo.
Y ya casi todos sabemos en qué va a terminar la historia…
Semanas con la basura en las calles, olor a podrido por toda la ciudad, los municipales en sus descansos hogareños hasta que les den el 100% de lo que piden, con fórmulas mágicas que Olivera saldrá a desmentir en los medios pero que por debajo de la mesa se pactará como lo exigen los chicos Adeom.
Vázquez dijo que él sabía todo lo de Gonzalo Fernández en el caso Peirano y qué? ¿algún problema?
Tsss…. Faltaba más che…
Un turista es un amigo y un Peirano es un hermano.
Y hoy el gran periodista y sabueso Walter Pernas publica en Brecha que Gonzalo Fernández además de pedir la clausura del Caso Peirano y de defender a uno de los directores del Banco de Montevideo, defendía a otra cómplice.
Como dice mi amiga Rocío Diano: “lo más lindo, che”.
Chávez se calentó con una periodista que osó preguntarle cómo es posible que de 160 cargos parlamentarios en juego, con 17.000.000 de electores, la oposición tiene una diferencia de 37 cargos con un margen de 100.000 votos.
Y el ex golpista sonrió nervioso y le dijo “tu no entiendes nada”.
Yo tampoco.
Y él no aclaro nada.
Total para hablar pelotudeces estamos poniendo nuestras palabras en remojo con la lluvia de locos que cae por estas horas.
Y si la lluvia cae para todos por ahí le suspenden a Julio Bocca la función de Giselle porque hay partes del Sodre que se llueven.
De última, apenas demoraron 40 años en terminarlo y a cualquiera se le pasan detalles cuando las cosas se hacen a las apuradas…
La presidenta de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, dijo que los integrantes de la Suprema Corte de Justicia son “unos turros” y remató que si no acatan -obediencia debida mediante- un deseo del matrimonio Kirchner hay que tomar por la fuerza los tribunales (juzgados) y hacer justicia por mano propia del Estado y “el Pueblo”.
Y ahora, unos policías ecuatorianos, se sublevaron y secuestraron al presidente Correa por discrepar con una Ley.
Por plata bah…
Y lo primero que dijo ante cámaras, el presidente de Ecuador secuestrado fue: "quiero felicitarlos por la transmisión".
Insisto: “lo más lindo, che…”.
Qué imbéciles que estamos por estas horas…
O como dice el fantástico Darwin (Carlos Tanco) qué días caribeños que estamos viviendo...

martes 14 de septiembre de 2010

Generación Brasil



Estimado amigo/cómplice lector: le aviso desde ya que esta nota es absolutamente en segunda persona.
Catarsis mediante, cada tanto necesito decir algo -por si acaso me voy o me olvido de decirle a quienes quiero y fueron/son importantes en mi vida- lo que pienso de ellos.
Redundo en mis afectos por algo.
Tal vez la explicación sea tan sencilla como eso: porque son mis afectos.
Hoy cumple años un amigo.
Integrante de una camada de compañeros de la gloriosa Escuela Brasil tan brillante como irrepetible.
De aquella generación de capacitados ilusionistas de la vida, salieron fantásticos tipos y tipas, que la vida y las casuales casualidades nos llevaron a crecer juntos.
A compartir sueños, historias de vida (y lamentablemente también muerte) de esperanzas, ilusiones y un montón de picas por todos los compas y que el último libra a todos.
De ellos, el más crá (intelectualmente hablando, porque en las dotes humanas no se puede hacer distingos, todos/as divinos tipos/as) era Jorge Polgar.
El negro para algunos.
El Polgar para nosotros.
El húngaro para mí.
Jorge ya se perfilaba como el distinto del cuadro.
El que la dejaba chiquita en la cancha de las pizarras.
Acaso por ello, se dedicó a las pizarras de la city y llegó a ser uno de los hombres de confianza del actual vicepresidente Danilo Astori.
Cuando he tenido que entrevistar a los jerarcas de la conducción económica del equipo Astori del anterior y del actual gobierno, todos –inequívocamente- me han hablado maravillas de Jorge.
Y eso no es por compromiso ni por buenos modales ni porque es políticamente correcto hablar de los demás. (Es más, está lleno de gente que cuando apagas el grabador te dice cosas terribles de sus compañeros de ruta, de gestión o de bancada).
Pero es casi imposible hablar mal de Jorge porque es un gran tipo y porque no se la cree.
Y eso en las alturas del poder no es común.
El no va a ADM, no va a los eventos, no va a donde van las cámaras y los flashes.
El va a las reuniones de los compañeritos/as de la Escuela Brasil.
El –cuando era presidente del Banco Hipotecario del Uruguay, por ejemplo- fue un sábado de invierno a solucionar un problema a un montón de ahorristas de la institución que hacían cola esperando el lunes para conseguir un número para su futura casa.
El ahí sí fue y –escribano mediante- les solucionó la intemperie de su ilusión de vida para que se pudieran ir a descansar.
Dio la cara.
Ah, y antes que me olvide, le cuento estimado amigo lector que además dejó el banco modernizado, en orden, operando normalmente y gozando de salud financiera, luego de recibir a ese dinosaurio y mastodonte de la burocracia y el acomodo publicitario/funcional/tradicional.
El Polgar calladito lo hizo y no hizo alarde público de eso.
Aunque en política está totalmente permitido hacerlo, porque es de recibo y porque es parte del juego, mostrar las cosas que uno hace bien en un cargo público.
De eso se trata y sería bueno que todos lo hicieran, el punto es que la mayoría no tiene mucho para mostrar.
De rendiciones de cuentas mejor no hablar, en las tradicionales y progresistas administraciones públicas.
Qué necesidad che.
Y como hoy cumple años el ilustre Jorge Polgar, el negro, el húngaro, “el Polgar” me tomé la atribución literaria (literalmente siempre tomo algo, qué barbaridá) y me decidí a dejarlo por escrito acá, en mi recoveco del alma que es este Blog.
Alguien podrá sinceramente pensar: “pero qué alcahuete, este debe estar buscando un puestito”. No estimado amigo (felizmente desconfiado y ponzoñoso lector) afortunadamente no vivo (nunca digas nuca pero espero/confío en nunca tener que hacerlo) de la teta del Estado.
Otro tal vez dirá: “ja, este lo dice porque le gusta escribir y tiene un Blog”.
Y sí, ¿ta’ mal?
Qué se yo.
Para mí está bien.
Qué se yo.
Ah, me olvidaba, felíz cumple húngaro.

martes 7 de septiembre de 2010

Por qué no te callas…



“Espero que Tabaré se defina cuanto antes si va a ser candidato en el 2014 por que tengo que construir un candidato y eso no se hace de un día para el otro”.
“Tengo”.
La mesiánica catarsis de la primera dama es –patéticamente- surrealista.
Ella cree que puede y supone que va a construir a un eventual presidente del Uruguay.
Ella es la que -desde su limbo político/irreal- dirige a los rebaños frenteamplistas y no frenteamplistas -supuestamente votantes de heladeras- para gobernar el país los “otros” cinco años.
Estimado amigo lector de siempre, no voy a ofender su capacidad de análisis/dignidad/asombro para analizar el insulto a su inteligencia.
Ella, la autoproclamada dueña, qué digo dueña, conductora, qué digo conductora, protectora, qué digo protectora, sabia/iluminada/elevada por el resto de los rebaños adiestrados en los extintos heroicos comités de base, nos dice que va a velar por nuestros futuro como colectivo y como país.
Clap, clap, clap…
Aplausos por favor, aplausos.
Claro, me se olvidó mencionar algo.
Y tal vez a ella, a nuestra primera dama, se le olvidó recordar que una manada de incrédulos, obsecuentes, confiados, esperanzados uruguayos, le otorgamos un voto de esperaza a su esposo, el sabio Pepe –perdón- don José Mujica Cordano- para que nos gobierne éstos cuatro años y medio que se nos vienen.
Porque cabe recordarle a Lucía, que ellos acaban de asumir en el gobierno y tienen miles de prioridades (supongo) que atender como Salud, Educación, Seguridad Pública, y otros tantos etcéteras, que están –redundo- prioritariamente antes en la agenda cotidiana de nuestra sociedad que los candidatos (léase sillones/cargos) del 2014.
“Yo ya no pertenezco a ningún ismo” canta el rosarino Fito.
Entonces –convengamos- no hay que ser (no digo Sócrates) siquiera el impresentable Hugo Chávez Frías, para decir: “Por qué no te callas Lucía… por qué no te callas…”.

miércoles 11 de agosto de 2010

La Malparida

La ley que otorgó impunidad a quienes violaron los DDHH durante la dictadura militar en Uruguay, fue concebida, precisamente, como una violación a todas las normas internacionales en materia de delitos de lesa humanidad.
Nació malparida.
El ex presidente Julio Sanguinetti, Luis Lacalle, Gonzalo Aguirre, Wilson Ferreira Aldunate, entre otros tantos, justificaron esa aberración jurídica a la que cínicamente denominaron como “Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado” (un eufemismo para evitar hablar de impunidad) como consecuencia de la supuesta amenaza de un nuevo quiebre institucional, ya que, los militares acusados de violaciones a los DDHH no pensaban acatar las citaciones judiciales y –luego se supo- si quiera llegaron a recibirlas por la complicidad del entonces ministro del Interior de la pseudo democracia (in) constitucional que había en aquellos años (basta mencionar las elecciones con candidatos presos o proscriptos, o los referidos desacatos a la Justicia).
Fueron años de crispaciones.
“Si un militar tiene que ir a declarar se van a sublevar” decían algunos.
Juicio a los Culpables” decían algunos otros desde los muros o pancartas, pateando la institucionalidad de las garantías del debido proceso (¿para que me vas a juzgar si a tu consideración yo ya soy culpable… no? Ahorremos tiempo y desechemos las absurdas garantías constitucionales, tal como hicieron ellos…).
Pero, esa Ley Malparida, tuvo su revancha moral en las pasadas elecciones de octubre.
Los uruguayos todos dimos una revancha.
Incluso a pesar de la indiferencia de la mayoría de los dirigentes que antes había apoyado la derogación mediante el voto verde, se lograron juntar las firmas para que la ciudadanía –ahora sí- se expidiera y dijera sin amenazas ni extorsiones, si quería mantenerla o anularla.
Y allí, mal que nos pese a muchos, la mayoría la ratificó.
Duela lo que duela, la ciudadanía, nosotros los uruguayos, la confirmamos democráticamente y sin extorsiones de los generales golpistas, en un tiempo político tan distinto al anterior, éste en el que vivimos, donde algunos de ellos, incluso, actualmente están presos y gobierna la izquierda.
Empero, como malparida nació, malparida tiene que terminar.
La legislación internacional y los tratados refrendados por el Estado uruguayo señalan claramente que esa ley es violatoria de las más elementales normas de la jurisprudencia en la materia.
Asimismo, la Suprema Corte de Justicia del Uruguay, ya se había pronunciado anteriormente y de forma unánime, declarándola inconstitucional.
Entonces hay que encontrar la fórmula para que esa Ley –insisto, que ratificó democráticamente la ciudadanía- no permanezca un minuto más entre nosotros.
Hay que abortarla.
El FA no sabe si anularla, o derogarla o votar con su mayoría parlamentaria, algo que sabe va en contra de un pronunciamiento popular democrático.
Sea como sea, se hará.
Ninguna de las fórmulas va a ser totalmente digerible para todos los ciudadanos de esta tierra, como colectivo.
O bien por la constitucionalidad o bien por aquello de respetar la voluntad ciudadana, no solo cuando se gana sino cuando se pierde.
Dicen por ahí que las resoluciones de la Justicia no se discuten sino que se acatan.
Algo que se debería hacer con la voluntad popular en las urnas.
Acatarla.
¿O no? Y sí…
Claro siempre y cuando no sea una ley inconstitucional, pero en tal caso, seguramente deberíamos haber seguido el camino de la SCJ y así evitar este mamarracho político en el que –entre otros tantos- se encuentra el FA.
Contradicciones de esta Ley Malparida.
Perra como ella sola.
Ramera como ella misma.
Ley de mierda, bah.
La Malparida.

viernes 7 de mayo de 2010

El encantador

Había una vez, en un bosque (que quedaba en la calle Garibaldi) donde –felizmente- conocí a un maravilloso fotoperiodista, insisto, inmenso fotógrafo, espectacular artista, divino amigo, adorable persona.
Se llama Leo Barizzoni, hijo de un fantástico periodista con el que tuve el honor de compartir una redacción (hablo del gran –adorable- Cacho Barizzoni) de pie señores por favor y lo subrayo cada vez que lo nombro.
El inmenso Leo me enseñó a revelar fotos en papel (pssss… místico… ¿seremos viejos?) junto con Iván Franco, Pablo La Rosa, mi actual compañero (cómplice) de laburo Antonio Chuky Scuro y algunos más, en las insoportables horas nocturnas de insomnio laboral.
Leo es un artista de la vida.
El arte casi siempre lo traduce en fotos.
Otras, en arpegios y a veces, lo sugiere en las cuerdas de un bajo.
Otras –casi siempre- en su forma de mirarte, hablarte y tratarte.
Un encantador, el fantástico Leo.
Te encanta por donde lo mires o lo conozcas.
Imposible que no te encante.

Anoche lo vi tocar y lo escuché con su místico bajo, junto a una manga de peludos desastrozos pseudos músicos, en un antro deplorable y así todo, fue una velada inolvidable.
Obviamente, fue una noche encantadora porque Leo estaba encantándonos a todos.
Un monstruo mi querido amigo, el gigantesco Leo Barizzoni.
Te cuento -querido amigo lector- que el tipo es tan pero recontra tan humilde que anoche me contó que va a exponer un cachito de su arte en New York mientras hablabamos de las cervezas y de las divinas que andaban por ahí...
Adorable tipo, fantástico fotoperiodista, inmenso artista, el encantador Leo Barizzoni.

martes 4 de mayo de 2010

El voto que el alma pronuncia II


Clarito.
Tan clarito que es "en blanco".
Desde hace bastante tiempo decidí mi voto departamental.
Como no tenía demasiado tiempo, ni ánimo, ni lugar, ni casi nada, no lo había traído a mi Blog.
Opté por contárselo mientras, a mis amigos, amigas, conocidos, vecinos, compinches, bardos, colegas, divinas, (colegas divinas y solo divinas) y a todos los que me cruzaba por la vida.
Voto en blanco a la intendencia por un par de motivos que paso a explicar:
1) No soy "hincha" de un partido político sino que evalúo, pienso, analizo y recién después, opto.
Coincidentemente vengo optando por el mismo partido desde mi primer voto.
(Ojo, respeto muchísimo a decenas de queridísimos amigos/hinchas inteligentísimos, cultos, capaces y que optaron por algo distinto a lo que yo decidí. Lo aclaro para evitar puteadas inncesesarias; siempre discrepamos cariñosamente).
Hincha, soy de Peñarol y Malvín.
Rebaño no.
Además no me gusta "votar una heladera" (sic) como bien (patéticamente, en realidad) se sinceró públicamente Sendic.
2) No me gustó la forma en la que arteramente -literalmente cagaron, bah- a un excelente candidato a intendente (con quien tengo algunas diferencias personales y hasta políticas pero creo que hubiera sido un gran intendente) Daniel Martínez.
3) Montevideo da asco. También por nuestra culpa pero indiscutiblemente por prioritaria omisión del FA en su sometimiento y sumisión permanente con Adeom.
Hacen lo que quieren pero todavía de pesados.
Me niego a avalar esa estúpida, ciega –políticamente hablando- incapacidad de que gobiernen las autoridades.
Si no pueden gobernar ¿para qué los tengo que votar?
No.
Me resisto desde mi humilde credencial tan cívica como la de cualquier vecino.
Voto en blanco deseando -política y personalmente- que haya muchísimos miles como yo. Que envíen una señal clara.
- “¿Te crees que te/los van a escuchar aunque sean 200.000 votos en blanco?” me dijo un amigo…
Ta bien, puede que no…
Tenés razón…
- “Sos un iluso…” me agregó...
Porfiado de chiquito también…
Ah, me olvidaba, el sábado primero de Mayo tuve un asado con muchos amigos donde -obviamente- charlamos el tema.
Jóvenes de veintipico, muchachos de treintaytantos y de los de las 40, 50 y hasta 80 décadas en sus mochilas.
La mayoría son del FA.
Primero me increparon el titular ese típico casi de homicidio culposo: “yo voto en blanco, no voto a Olivera”.
Mientras les contaba entre scotch y asado, lo mismo que te cuento a vos acá en mi Blog, querido amigo lector, me daban más argumentos y me decían lo indignados que estaban podridos de Adeom, que Ehrlich había sido un ente interplanetario de laboratorio, que Arana no pudo haber sido tan dormido de permitir las jodas de Bengoa & Cía y me hablaban de otras cosas que yo había omitido considerar.
Como siempre digo, la culpa no es del chancho sino del que le rasca los votos (o la obediencia debida del rebaño).
PD: Suerte en pila con los alcaldes...

lunes 19 de abril de 2010

Botnia, paredón y después…


Los de este lado de acá del Río, seguimos sin entender demasiado lo que va a suceder el martes en La Haya, cuando los señores de peluca nos digan qué hicimos bien, qué hicimos mal y qué debemos hacer.
Ellos van a decidir si sacamos esa chimenea espantosa o si la dejamos.
Ellos van a decidir –por tablas- si unos veinte o treinta señores muy enojados- van a tener que dejar o no, de ser los custodios –juecesyparte- de la frontera entre dos países.
Los de este lado de acá, cuando comenzó el conflicto, primero nos sorprendimos un poquito. Después un muchito.
Cuando escuchábamos “van a morir 80.000 entrerrianos” o “van a nacer niños con dos cabezas” o “una abuela de Gualeguaychú se va a inmolar como abuela bomba contra Botnia” y otras sutilezas del estilo, pensábamos que esto era una de las joditas de Tinelli.
Luego las prioridades para los entrerrianos y para los de este lado de acá, pasaron a ser otras y casi nadie se acordó de la pastera.
Ni ellos.
Un día, un medio argentino fue a corroborar que en la frontera binacional una señora -de lo más simpática, vale aclarar- era la única custodia de la diplomacia entre dos países y era -la que mientras tejía- te explicaba que no podías pasar por el puente.
“Botnia me tiene podrido” dijo hace un buen tiempo el entonces ministro, José Pepe Mujica.
Hoy, a pocas horas del fallo de La Haya, hay una mezcla de sensaciones.
Unos dicen: “me importa un bledo Botnia”
Otros: “hay que dinamitar el puente”.
Otros “¿no podemos mudarnos así no soportamos más a los Kirchner y a los piqueteros?
Otros: ojala que el fallo sea justo, que Botnia no nos/los contamine, que los entrerrianos duerman tranquilos, que los laburantes de Fray Bentos que quedaron desocupados por el corte recuperen su jornal y ojala que volvamos a ser hermanos y a comer perdices como algún incrédulo pidió, así nos dejamos de joder…

lunes 29 de marzo de 2010

La conjura de los necios


Se llama Alberto Mariano Perrone Lutri.
Su documento de identidad es DNI 31.668.713, nacido el 27 de junio de 1985.
Hasta acá nada relevante que amerite unas líneas.
El punto es que –lo anecdotario, lo irrisorio de la mención- sucede en un contexto de puntillosa campaña oficial argentina del discurso pseudo “progresista” en defensa de la identidad de los hijos de la propietaria de Clarín (golpista ella obvio, tanto como los productores rurales, los periodistas, los industriales, Cobos, Macri, Tinelli, y los etcéteras que osan discrepar con el “si mi amo” oficialista hacia el matrimonio K.) y con el agregado de una Ley de Identidad oportunista como todo lo que maquillan desde Olivos.
Mañana, pasado, o dentro de unos días, aparecerá en las tapas de todos los diarios del planeta que el presidente de facto de Argentina, Dr. Néstor Kirchner, podría tener un hijo al que -no solamente no reconoció- sino que siquiera puede llevar su apellido.
Dicen que el tiempo suele colocar las cosas en su sitio.
Algo, de toda la inmundicia de la política kirchnerista oficial del presente, con el paso de los años se ubicará en el lugar que debe estar: Comodoro Py al 2002.
Lugar donde los delincuentes transpiran, se aflojan el nudo de la corbata y se desprenden el último botón de la camisa, mientras escuchan aterrados las consideraciones previas de sus autos de procesamiento con prisión.
Seguramente Néstor, hoy no repara en nimiedades.
No va a salir a desmentir a las tapas de los diarios del planeta mañana, pasado o la semana que viene.
Se llama Alberto Mariano Perrone Lutri.
Su documento de identidad es DNI 31.668.713, nacido el 27 de junio de 1985.
Un "presunto" hijo no reconocido que -para quienes están en la vorágine del poder- son apenas nimiedades.
Obvio.
Como los hijos no reconocidos de la mano de “Dios”, que la inmensa mayoría de la sociedad argentina tolera, calla, omite, y peor, exculpa con el Diegooooooo…. Diegooooooo….” de la tribuna.
Porque como todos sabemos, no deben haber sido concebidos por nadie mortal sino por la mano de "Dios" o la mano del poder de Olivos.
Vaya uno a saber…
La señora de la balanza, ciega, sorda y casi muda, de los tribunales suele dar un par de veredictos.
Generalmente con el pasar de los años y nunca durante.
Y la otra señora, esa que da veredictos con el paso de las culpas, suele ser un poquito más célere, y esa señora se llama la almohada.
Perdón, me olvidaba del espejo.
El otro señor que da sus veredictos cuando los mortales caemos en los errores, omisiones, crueldades o más concretamente, delitos.
Obvio.

martes 9 de febrero de 2010

Nervioshos


Días aciagos para dos presidentes de facto.
Kirchner en un CTI y Chávez expropiando por las calles y decretando aumentos de energía de 200% en un país al que –felizmente- le sobra petróleo.
El ex golpista Hugo Chávez Frías realizó un “expropia-tour” por el centro de Caracas.
Y ese edificio tan bonito qué es? preguntó él.
-“Una joyería” le respondieron.
“Exprópiala”, le ordenó a los gritos al alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, incluso frente a las cámaras de TV adictas a su publicidad oficial (porque las otras ya fueron clausuradas).
"¿Y aquel edificio que está en la esquina?", preguntó el coronel presidente de Venezuela.
"También tiene locales comerciales", le respondió Rodríguez. "¡Exprópiese!", insistió Chávez.
"¡Exprópiese!", "¡exprópiese!" reiteró decenas de veces a los gritos caminando por el centro de Caracas.
En los últimos meses, el bolivariano –recontraprogresista- y por supuesto, amigo de enviar valijas con millones de dólares a sus amigotes de acá abajo, ahora se dedica a clausurar medios de comunicación que no dicen que él es la más bonita del reino, y que publican fotos de gendarmes con armas de hierro con anzuelos de 20 cms. para enfrentar a estudiantes díscolos que osan pedir que no clausure diarios ni cierre radios ni levante canales de TV.
Además, se ha dedicado a expropiar empresas, supermercados, medios, edificios y hasta casas bonitas, por haber cometido ese terrible pecado capitalista de ser casas bonitas.
Obvio.
Como Lenin & el Che hubieran deseado.
Casi 2000 auto servicios y supermercados han sido clausurados por aumentar los precios algo así como un 20% (después de la devaluación que impuso el presidente) pero que no se condice con el marxista criterio de aumentar un 200% la luz, y que no amerita –obviamente- clausuras ni impugnaciones de sus aleccionados ministros.
Enfrente, cruzando el charco, Néstor, el presidente de facto, se recupera en un CTI de una dolencia cardiovascular por stress.
Luego de ser denunciado por la compra de US$ 2.000.000 unos días antes que el dólar aumentara su cotización (algo que casualmente pudo saber ya que su esposa –casualmente- era en ese momento, la presidenta del casual país donde devaluaron la moneda, y él –casualmente ídem- se vio favorecido con el tipo de cambio) y de la crisis mundial que provocó su decisión de expulsar al presidente del Banco Central por no acatar la orden de desviar las reservas del país a favor de la caja chica del gobierno, Kirchner se estresó.
No pudo más.
Puteó, gritó, insultó, ordenó, hasta que no pudo más.
Los médicos entendidos, aseguraron a algunos medios argentinos, que fue por nervios.
Estaba nerviosho.
Está nerviosho.
Como Chávez.
Es que el espejo de la conciencia y la balanza de la señora que tiene los ojos tapados suele ser más impiadosos que lo que los chantas consideran que deberían ser.
Más tarde que temprano, te llega la hora del juicio final.
Nos llega.
Y ahí, ni la bala del final te va a salir.
Ni te va a salvar.
A mi tampoco…
Obvio.

viernes 29 de enero de 2010

Fósiles & Entenados

Hoy –supuestamente- se decide el nuevo intendente de la capital del Uruguay.
Hoy –supuestamente- un puñado de iluminados van a decidir quien va a gobernar la mitad del país.
Hoy –supuestamente- van a decirnos que nosotros debemos considerar –asumir- que la mejor opción para la capital uruguaya es votar a fulano o mengana.
No.
No puedo creer que nos subestimen tanto.
La gente, la mayoría (se palpa, se escucha, se lee, se huele) prefiere, optó, eligió a Daniel Martínez.
Y listo.
Y punto y aparte.
La gente se pronunció.
Los que son frenteamplistas y los que no los somos, pero votamos el partido que nos merece -en comparación- una mayor credibilidad, estamos en general, convencidos que lo mejor para una gestión de la capital, es que el próximo intendente de Montevideo sea Daniel Martínez.
Empero, el fosilizado partido Frente Amplio insiste en caducar la esperanza y persiste en condenar su estructura necrofílica partidaria.
(Bien le fue al FA cuando optó por los considerandos partidarios, y no necesitamos que nos recuerden que gracias a los progresistas de a pie, sin estructuras partidarias decidimos salir vía Internet, vía boca a boca o vía amigo a amigo, para batallar por la defensa de un gobierno infinitamente mejor y más solidario que los que conocimos).
Ahora, el FA decidirá, es decir, unos 300 o 1000 o 5000 (no importa la cantidad) de iluminados decidirán (soberbia e ignorancia política mediante) supuestamente quién va a ser el próximo intendente.
¿Será Ana Olivera?
Ella es la candidata del diario El País…
(Sorry ¿porqué la impulsarán? ¿Se habrán dado cuenta que no tiene más imagen ni sustento que naides?)
¿Será el ignoto Varela?
¿Le conoces la voz?
¿Le conoces la cara?
¿Si te lo cruzas por la calle, lo reconoces?
Ok.
Y si te dicen que el mejor intendente es el impresentable Fernández Huidobro,,, ¿Obvio que lo votas?
¿Será que están taaaaan convencidos que aunque “ellos” (léase los iluminados) digiten a xxx igual los pelotudos de siempre (léase nosotros, los votantes) aceptaremos disciplinadamente su negociación/interna/partidaria/repartijadecargos?
Tal vez me equivoque, pero creo –sinceramente- que le están errando fiero.
Creo –personalmente- que la gente ya no responde como rebaño.
Y también creo que deberían tener los oídos un poquito más abiertos para escuchar y leer, y oler, y sentir y entender, lo que varios piensan.
Y eso que se llama percepción es algo que no debería faltarle a los “de arriba”.
Si a ellos, los iluminados.
Y es que demasiados más que otros, creemos que el Ing. Daniel Martínez (con quien personalmente tengo muchísimas discrepancias y más de un reproche) es el mejor candidato para ocupar el cargo de jefe de gobierno de la capital del país.
Ellos –los iluminados de siempre, por ahora- decidirán quién consideran que el rebaño obediente va a seguir.
Suerte en pila.
Obvio.

miércoles 20 de enero de 2010

Los cadáveres de siempre

Aunque cueste creerlo, el “viejo de la bolsa” existió.
El viejo de la bolsa con el que a miles o millones de niños, nos asustaron alguna vez –gracias a la ilustre capacidad pedagógica de muchos de nuestros padres del siglo pasado- se suponía que iba a venir a buscarnos si no tomábamos la sopa.
Quién más quién menos, se pegó un lindo sustito y optó por una indecorosa derrota moral como forma de evitar a ese viejo malvado.
A los niños haitíes sin embargo, si sus padres les decían que venía el “viejo de la bolsa” se les ponía la piel de gallina y el frío hielo del terror les paralizaba el alma.
El célebre “viejo de la bolsa” existió y proviene de Haití.
Se llamaba Tonton Macoute.
Cínicamente por estos lares –y muchos otros- utilizamos esa metáfora para hablar de un impostor que se ocupaba de berrinches infantiles, cuando la realidad del verdadero –el auténtico, el original- viejo de la bolsa haitiano es un cachito más cruel.
Los milicianos paramilitares (Voluntarios para la Seguridad Nacional) que rodeaban a los dictadores François Duvalier (Papá Doc) y luego a su hijo Jean-Claude Duvalier (Baby Doc) amigos y protegidos de los EEUU primero y Francia después, fueron los encargados de sembrar pánico, muerte y desolación, durante las décadas que arrasaron Haití y la transformaron en la nación más pobre de América Latina y una de las más pobres del planeta.
Según la Cruz Roja y la Onu, los Duvalier y sus macoutes, asesinaron a unas 150.000 personas. Pero los Tonton Macoute eran bastante selectivos: niños y mujeres.
Y no de cualquier manera.
La escritora haitiana Edwige D’Anticat describió de manera escalofriante el accionar de los macoutes.
Llegaban en cientos o miles a las aldeas con machetes y a punta de pistola obligaban a los padres a tener sexo con sus hijas o a los hijos varones con sus madres.
De lo contrario, los asesinaban en el momento.
Cuenta también que con los años, como una suerte de antídoto a esto, muchos padres y madres optaron por convivir con sus sobrinos/as o parientes para que el sufrimiento inhumano fuera una pizca menos aberrante que la anterior.
También cuenta D’Anticat que era común por aquellos años ver deambular por las calles de Port-au-Prince, como zombies a madres o padres con la mirada perdida en la nada, con las cabezas de sus hijos en sus manos para darles sepultura.
Hoy volvieron a asesinar a otros 150.000 haitianos.
Y ahora se puede ver por TV o Internet también a decenas de miles de padres o madres o niños solos deambulando con la misma mirada perdida, buscando a los suyos y sin entender qué pasó.
Esta vez no fueron los macoutes financiados por los gobiernos norteamericanos como ayer.
Esta vez fue la madre naturaleza.
Ahora, tal vez con cierta culpa histórica sobre sus espaldas, y con un presidente negro en la Casa Blanca, en lugar de financiar a los asesinos de ayer, envían un blister de humanidad mediante alimentos y medicamentos.
Convengamos que algo es algo.
Aunque los muertos son los mismos de siempre.











domingo 22 de noviembre de 2009

Música culta



Cuando dejé el liceo 28 ahí donde está ahora, igualito, en Bulevar España y Ellauri, tomé dos caminos paralelos: estudiar Derecho y Música.
Primera sorpresa: cuando me fu a inscribir para ser un “Doctor”, entré a la Facultad como perico por su facu.
No me pidieron más que un papelito chiquito con un sello y una firma que acreditaba mi condición de admisible para esa casa de estudios.
Cuando, el mismo día, una hora después me fui a inscribir en la correspondiente Facultad para iniciar formalmente mi carrera de músico, me avisaron que no era tan fácil entrar allí y que tendría que rendir un examen de ingreso.
Fue mucho más fácil para mi acceder a las normas jurídicas y a los códigos que a los acordes y a las corcheas.
Mozart, Shostakovich, Rachmaninoff y tantos otros desvelaron infinitas horas nocturnas entre partituras, contrapuntos, atriles y suites.
Una de las mayores discusiones que por aquellos días yo sostenía con grandes artistas como mi maestra Alba Tonelli y queridos compañeros de la Escuela Universitaria de Música era la ausencia de materias tales como jazz, tango, folclore, blues y la casi totalidad del “resto” del abanico que no era considerado como “música culta”.
La discusión fermental y enriquecedora casi siempre se terminaba cuando yo pedía que me señalaran cuál era la música “inculta” y entre risas y cargadas rápidamente pasabamos a estudiar alguna otra partitura “culta”.
Tuve el privilegio de dirigir durante algunos años a los coros de la Facultad de Medicina, Facultad de Humanidades y el Coro Upsala.
Tuve el privilegio de dirigir joyitas compuestas por Palestrina, Tomás Luis de Victoria, Bach,
Piazzolla, Héctor Tosar, Tom Jobim, Jaime Roos, Eduardo Mateo, o María Elena Walsh para hacer una sínteis tan ecléctica como representativa de mi visión de la música y la cultura.
Tuve -además- el privilegio de cantar para auditorios llenos de criticos de arte y conspícuos espectadores que ocupaban hermosas butacas en salas y teatros maravillosos de Londres, París o Venecia y tuve el mismo provilegio de cantar -por ejemlo- en una oportunidad inolvidable, para dos solitarios espectadores, conspícuos parroquianos de una taberna de dudoso prestigio académico aunque con su orgulloso prontuario de anécdotas de vida de bohemia y bajofondo.
Esta semana leí muchos comentarios y escuché otros intercambios de opiniones tan respetables como divertidos si lo del himno en el partido de Uruguay fue una falta de respeto o estuvo hecho con cuidado y con altura.
Antes, los periodistas deportivos debatían si los jugadores de la selección eran menos patriotas que los argentinos porque no cantaban el himno antes de los partidos.
A Francescoli se lo cuestionaba porque mascaba un chiclet mientras sonaba el himno, algo que –convengamos- era bastante desagradable de ver.
A que viene la introducción? es que retomo el guante de la música “culta” como siempre (porfiado? si de chiquito…): no me extrañó que se alzaran voces crispadas porque un murguista haya cantado el himno a marcha camión por la sencilla razón que vivimos aún en el reino de la discriminación de las palabras.
Si la bolsa de New York tiene una jornada de crisis se la llama “viernes negro”.
Si un cuadro de fútbol (pongamos Nacional como ejemplo casual y reiterado en la historia) entra a una cancha y juega horrible, el hincha común dice “son una murga”.
“La mano negra” como contrapartida de los delitos de “guante blanco” no deja mucho margen de suspicacia.
Hace poco en Buenos Aires se realizó una campaña que precisamente intentaba denunciar esta “discriminación de las palabras” que han quedado incorporadas al cotidiano de muchos.
"¡No llores, maricón!", "¡Andá a lavar los platos!", "¡Gordo, al arco!", "Es un negro villero", "¡Dale, mogólica!", "Y qué querés, son bolitas.", eran algunas de las frases que interpelaban desde los muros.
Discriminar es mucho más peligroso que lo que supone una mera broma dicha sin mucha consistencia.
Los ghettos encierran ignorancia o en el mejor de los casos, liviandad.
Invito a repasar decenas de versiones del himno uruguayo cantadas por tenores y sopranos de manera lamentable, desafinada, sin el menor gusto ni musicalidad ni pompa ni circunstancia.
En tantos años de recorrer tablados aquí y allá (algunos de tablones en humildes barrios de Montevideo o el interior, y otros tablados un poco más formales en Universidades, Facultades y Teatros de Europa) aprendí a desconfiar de las verdades absolutas.
Y mucho más en materia de arte.
La versión de Freddy Bessio del himno a mi personalmente me gustó mucho.
Y podría argumentarlo desde el plano conceptual y estético.
Me pareció fina.
Infinitamente más fina y de buen gusto que la mayoría de las interpretaciones que escucho casi siempre.
Acepto que a muchos no les haya gustado.
Al menos, opino desde el pedestal de la autosuficiencia de conocimiento de causa por el estudio y desde el llano del “público en general”.
Traducido: me considero un amante de la buena musica, la tan culta como inculta.
Y trato de no discriminar a ninguna de los dos.

viernes 13 de noviembre de 2009

Maldito Bastardo

Las nimiedades de la vida no suelen permitirnos valorar ciertas maravillas que nos regala el enigmático señor destino que –se sabe- suele jactarse de su ironía y adora hacer alarde de su capacidad para sorprendernos en cada rincón de las esquinas de nuestras fugaces vidas.
Acaso por encontrarme navegando días turbulentos y las tempestades de la agenda moral me desvelan los sueños del presente, hice un esfuerzo titánico y me detuve un instante a disfrutar el bosque y no el enano bonsái que casi siempre –indefectiblemente- nos ahoga la vorágine del día a día.
Mi amigo Antonio Scuro es fotoperiodista. Además es un gran tipo, gran artista de la imagen, gran padre, gran desprolijo, gran hincha de Malvín, gran bebedor, gran hincha de Peñarol, gran bohemio, gran progresista, un tipo divertidísimo, y por si faltara algo, amigo de sus amigos.
Ah, y además tiene el rostro de granito más indestructible que –personalmente- jamás haya conocido.
El le dice al más pintado lo que piensa (excusándose en su simpatía y su sonrisa) como creo que jamás se lo ví hacer a nadie.
“Cómo podes compartir la fórmula presidencial con esto?”, “Che negro” (a un ministro) “¿Cómo mierda vamos a hacer para ganar la elección?”,“¿Bo, este turro piensa seguir hablando?” y otras por el estilo son moneda corriente en sus diálogos y en buena parte de sus historias cotidianas.
Y las XXX ni te las cuento… involuntaario testigo de sórdidas historias de pulcros personajes durante el día y oscuros protagonistas de sexo vip, gatas cocainómanas de la night montevideana y sexo casual because, Business are Business… uffff…
De esas mejor no hablar, y mi amigo Antonio te las decodifica con la sabiduría de la street y la experiencia de las miles de noches laburando al palo, porque, como dice Jaime, la foto tiene que salir.
El gran fotoperiodista Antonio Scuro es además un tipo que tiene la crueldad y la maldad del humor descarnado para destrozarte en dos segundos –empero- sin agredirte.
Eso lo convierte en un tipo tan adorado y tan querido como casi temido.
Acaso por ello –en el ambiente periodístico- casi nadie sabe que se llama Antonio (en realidad Scuro es su alias) y todos lo ubican por su verdadera identidad: “el Chucky”.
Hace poco, un accidente casi se lo lleva allá abajo, con el cupletero que se viste de rojo y anda rondando por acá con un tridente y unos cuernos amenazantes.
Obvio que cuando le enviaron por mail o le escribieron en el muro del infierno del Facebook del demonio, algunos de los antecedentes (currículum, bah) del Chucky, el flaco de abajo dijo que prefería a Borsari, a Penadés, a Huidobro, a García Pintos y a Fasano juntos (aunque se los enviaran a todos envueltos en un paquete pacocasalesco) antes que recibir al Chucky…
Será diablo, será demonio, pero no es boludo…
Malo sí, pero gil no.
"Gil naaaa… " dijo el de abajo...
Felizmente para muchos, y calvario seguramente de otros tantos, se está recuperando.
Felizmente para mí, y luego de ese terrible accidente, lo pude recuperar desde hace un tiempo, como compañero de trabajo, compañero de ruta, compañero de historias, cómplice de coartadas para sonreír en esta vida.
A veces pienso que -en cierta medida- en algunas de las vivencias, somos como hermanos separados al nacer.
Lo bueno de esto, suele suceder cuando los reencuentros te demuestran que el tiempo no puede modificar la esencia.
Acaso porque este viernes lluvioso, cierre de otra semana porfiadita y agotadorita como tantas otras, pensé que por ahí no estaba de más dedicarle un paréntesis al mal humor y por ello dedicarle unas líneas catársicas a un gran tipo que se llama Antonio Scuro.
Un orgullo que sea –nuevamente- mi compañero de laburo en periodismo.
Y compañero de ruta en tantas otras vueltas de la vida.

viernes 6 de noviembre de 2009

Cadáveres Ilustres

Acaso como una remix de la noche de la nostalgia, o como una suerte de homenaje al día de los difuntos que recordamos esta semana, los ilustres cadáveres políticos que hundieron al Partido Colorado -hasta lograr casi su extinción- luego de (des)gobernarnos, acaban de sentenciar el resultado electoral de las próximas elecciones y han logrado aventar cualquier atisbo de duda o sospecha sobre la interrogante de quiénes van a conducir el país los próximos años.
En vano fueron los fantásticos logros alcanzados por el inteligente y capacitado líder colorado Pedro Bordaberry en las recientes elecciones nacionales, obteniendo una aplastante mayoría en su partido, a puro sacrificio y mérito propio. Bien alejado de la mochila de su letalmenteapellidoherenciadopadre.
Vanos esfuerzos.
Los ilustres cadáveres políticos -apestando con su olor a naftalina- desempolvaron los sobretodos del viejo Pepe (ilustre estadista, si los hubo) y sintieron la incontenible necesidad de salir al ruedo, bajar a la arena, bajar al subsuelo de la política para intentar -desesperadamente agónicos- manotear su ahogado vano recurso de enlodar la cancha.
A ver, para decirlo sin vueltas, todos sabíamos que en estos días se iban a producir ataques desesperados contra un eventual nuevo gobierno de un concepto progresista -infinitamente más humano, solidario, digno y honesto- que los que conceptualmente distantes (asumamos) elegimos, soportamos, sufrimos, padecimos, democráticamente hace unos años atrás los uruguayos.
Ahora, Julio Sanguinetti (si, el que se jactó que nunca perdió una huelga), Jorge Batlle (sí, el que nos sumió en la peor crisis económico-financiera que recuerde nuestra historia mientras el Banco Central miraba para el costado) y Luís Alberto Lacalle (si, el que fundió la industria nacional y otorgó el ínfimo e insignificante Ministerio de Economía, al grandioso gestor mundial de las admirables Safi, don Ignacio de Posadas) salieron a la palestra a denunciar a los cuatro vientos y medios que el delirante delincuente Feldman tenía desde hace años conexiones con el FA.
Obvio.
Obvio es lo que está pensando usted en este momento –estimado amigo lector- esto es una imbecilidad que no ameritaría distraer un par de minutos de nuestras opacas y huecas vidas.
Y sin embargo pienso -creo- que tenemos que dedicarle algo de nuestro tiempo porque de esta estupidez tan vulgar surgen -al menos- dos consideraciones medianamente palpables.
La primera es que la Justicia de este país es mucho más digna que lo que el colectivo social considera: es decir –traducido- el Juez de la causa citó al ex presidente Jorge Batlle y al escuchar en su declaración que no tenía prueba alguna para sostener y sustentar las acusaciones infantiles de Batlle sobre el plan macabro lo archivó literalmente al ex presidente y además, expresó a los medios que no piensa citar a ningún otro político que no tenga nada más consistente que “acusaciones políticas” para embarrar la cancha de la desesperación.
La segunda constatación es que a pesar de la lamentable, pobre, pobrísima, paupérrima campaña mediática y política que viene desarrollando el FA, y a pesar de dormir con el enemigo en casa (tengo que aclarar que me refiero a las insistentes declaraciones de Tabaré Vázquez? Ok, ta bien, entendí... no hace falta que me grites…) el próximo gobierno será la continuidad de un proyecto de país infinitamente mejor que los otros que conocimos.
La chochera de mis años a cuesta, me hace reiterar una y mil veces algo que pienso -sincera, racional y emocionalmente- que estamos ante la opción de dos visiones tan antagónicas como contradictorias (a pesar que Tabaré Vázquez opine lo contrario, para poder sembrar unas semillas más para “su” 2014).
Un gobierno –reitero- infinitamente más humano, solidario, digno y honesto que los que conocimos los que nos criamos en la pos dictadura y que pienso es lo que nos merecemos los uruguayos para profundizar lo mucho bueno que se hizo en estos cinco años.
Y esa es la verdadera opción.
El aspecto físico, el mal/buen humor, la ironía, la sutileza, la edad, el valor de sus casas, son aspectos ínfimos.
Si uno vive en un palacio de Carrasco y el otro en un sucucho, para mí es un detalle tan mínimo como su aspecto físico.
Y adjetivo palacio y sucucho deliberadamente... Obvio...
Cada uno de ellos son como son y debemos respetar que sean como ellos quieren ser.
Ahora bien, los proyectos de país son abismalmente diferentes.
Y en muchos planos opuestos, aunque no en todos.
En muchos sí, son contradictorios.
Felizmente, para el país que deseo fervientemente para mis hijos (a pesar de la maquinaria mediática, a pesar de sus ataques descontrolados, a pesar de los ataques de Tabaré Vázquez al proyecto de país y de su propio amigo Danilo Astori) el próximo gobierno va a profundizar muchas de las cosas buenas que comenzó a elaborar esta administración frenteamplista.
Y eso va a ser posible porque los uruguayos solemos ver más y mejor las cosas que lo que nuestros dirigentes creen, y también, a que los ilustres cadáveres volvieron con sus discursos patéticamente huecos, naftalínicos como ningunos otros, que ya no asustan ni a un niño de dos meses de inteligencia política.
Traducido? no se han dado cuenta que no somos taaaaaan pelotudos como ellos nos consideran...
Obvio...

lunes 26 de octubre de 2009

Con la Sangre en el Ojo


El 2 de setiembre de este año escribí y publiqué en mi Blog algunas líneas sobre la campaña y las elecciones que dos meses después se iban a desarrollar (N: “El voto que el alma pronuncia”).
Por entonces, arreciaban los cuestionamientos y la artillería pesada de blancos y colorados hacia el candidato José Pepe Mujica.
Claro que aún era impensado, ilógico y hasta ridículo suponer que el más cruel de los puñales se lo iba a clavar Tabaré Vázquez, aunque no por la espalda, sino meditada y razonadamente, bien de frente.
Y peor aún, en el momento donde más duelen los golpes: en esa suerte de "último round" de la recta final de la campaña.
Vázquez, entonces, olvidó una vez más, que su condición de Presidente fue también posible gracias al aporte de un par de votos que sumó y le arrimó José Mujica en 2004.
Un desliz.
“Mujica dice estupideces”, fue –sin dudas, por destrozo- el mejor argumento de Luis Alberto Lacalle para afrontar su campaña mediática y se constituyó en la principal arenga lógica, sincera, real y concreta de porqué no era “confiable” votar a Mujica, teniendo en cuenta –con absoluta lógica- que el propio Vázquez lo denostaba tan groseramente a los cuatro vientos.
De traiciones y miserias, está repleta la historia política del país.
Empero, también lo está, en idéntica proporción, de desprendimientos y grandezas.
Personalmente, creo que traiciones como la de Vázquez no se digieren fácilmente.
Tiene un mes histórico por delante, para intentar revertir su zancadilla política y ponerse el overol en defensa de un proyecto de país que él mismo encabezó y lideró notoriamente con más aciertos que errores.
Las miserias, como las de tantos frentistas que no colocaron la papeleta rosada para derogar una ley inmunda, nauseabunda y vergonzosa como ninguna, tampoco.
Personalmente, la no derogación de la Ley de Impunidad es algo que no lo voy a olvidar ni lo voy a comprender el resto de mi vida.
No.
Me lo explicará la historia –como suele hacerlo- con los años, de manera más desapasionada que los análisis que se pueden hacer por estas horas de calentura y vergüenza.
No importa, aunque viva tres siglos más, la señora historia no me va a convencer y seguiré pensando –porfiadamente- que lo de anoche fue una indignidad colectiva de esas que duelen en el alma.
Empero, ahora vendrá el tiempo de la grandeza.
Las palabras de Mujica al cierre de su acto anoche tuvieron una vez más, la sabiduría del que se cayó y se levantó mil veces.
“Nunca nos convencerán de que este país no necesita saldar su pasado con Justicia. Acatamos y respetamos íntegramente lo que decide este pueblo por mayoría, pero seguiremos caminando y luchando" dijo Mujica anoche.
La Justicia no depende de voluntarismos.
La Justicia supone legalidad y normas del derecho y compromisos internacionales asumidos como Estado integrado a la comunidad internacional.
La Suprema Corte de Justicia hace unos días declaró por unanimidad que esta Ley es inconstitucional.
La indiferencia de muchos, contrastó con el firme compromiso con la legalidad -serio, objetivo, fundamentado- de una de las mejores SCJ que recuerde la historia jurídica del país.
La preside un jurista fantástico, al que lo elogian sus pares y eso se comprueba cada vez que uno anda hurgando por los pasillos del off the records de los juzgados.
Se podrá decir que la SCJ no hizo nada extraordinario.
Hizo lo que correspondía.
Ni más ni menos.
Estudio, analizó y fundamentó, un fallo histórico.
Si, pero eso -nada menos- se llama estar a la altura de las circunstancias.
Nada menos.
Algo que no se condice con la actitud ciudadana de ayer.
No estuvimos a la altura.
Anoche, José Mujica recordó que lo imposible “cuesta un poquito más”.
Y bueh, habrá que esforzarse un muchito más entonces.
Justicia tiene que haber.

martes 29 de septiembre de 2009

La culpa es de Obama

Ya no está Bush, ya no huele a azufre y todo se degusta con otro paladar.
Los periodistas no nos horrorizamos ni alzamos nuestros micrófonos ni nuestros teclados denunciando las bestialidades de Honduras como lo que ocurrió en Bagdad o en Palestina.
Me dirás... ufff. "no podes comparar..." y no, no puedo comparar...
Aunque si puedo comparar... ¿cuál es la regla con la que tengo que medir las aberraciones?
¿Hay menos malas?
Bueno, ta bien, por ahi me convences...
Lo que es incuestionable es que Honduras tiene “menos prensa” y tal vez el Golpe de Estado de allí tiene el marketing que se merece.
Deponer a un presidente, sacarlo del país en calzoncillos, cortarle el agua y la electricidad a una embajada extranjera y asaltar y desguazar radios y canales de televisión son acciones que pasan casi desapercibidas para nuestras conciencias eduardogaleánicas del Facebook.
Las repúblicas bananeras nos acostumbraron a darle el lugar que se merecen.
Expulsaron una misión de la OEA y el mundo siguió andando por los “atorrantes” del QKI, las cuevas de Mujica y los insultos de ambos.
La cancillería uruguaya casi no se entera de lo que sucede en Honduras.
Nosotros los periodistas tampoco.

Creo que somos los que menos nos enteramos de los dos medios asaltados por unos sesenta soldados de la bestia de Micheletti... y del resto de las cosas que estan sucediendo en Honduras.
La comunidad internacional más o menos.
La gente en las calles de allá lejos, en el Caribe sí.
Lula también.
A nivel de la diplomacia internacional parece que es de los pocos que se enteró.
Y actuó.
Menos mal…
Se ve que nuestras venas ya no estan tan abiertas y ya no son lo que eran en los sesenta y ya no somos tan yankees go home ni fuckyou men como antes…
La culpa debe ser del negro simpático que nos distrajo la conciencia...
Y que Honduras queda mucho más lejos que Palestina y Bagdad.
Casi que le dedicamos más centímetros y minutos a los cambios del maestro Tabárez que a los gases lacrimógenos de Micheletti.
Jodete Zelaya…
Manejate brother….
Al menos tenes a Lula…
Algo es algo…

(PD: Me acaba de llegar un pps en mi Facebook que habla unas frases preciosas sobre los niños de África... Pará que apago mi IPhone y mi IPod así lo leo tranqui...)

lunes 28 de septiembre de 2009

En Pelotas...


La zona roja en la que ingresó la campaña electoral -al menos- sincera los votos.
También transparenta identidades programáticas y conceptuales.
Como la campaña mediática del FA es un desastre, el candidato nacionalista -seguramente- supuso que valía la pena salir a provocar un poquito…
(Los militantes de izquierda salen a dar la cara y todos los días sorprenden con alguna acción como para ponerle el pecho a lo poquito que hace la estructura partidaria fosilizada como nunca, sin ideas como casi siempre y sin casi nada bueno por la tanda que la mires).
Entonces, Lacalle salió a empardar el desastre.
Luis Alberto Lacalle le reclamó a los pobres que trabajaran y pidió plata y “ayuda” para los productores del campo.
Los 80.000 “atorrantes” que indignaron a Lacalle por recibir unas monedas son un asco de gente que aceptó limosnas de emergencia, pero no ofreció contrapartes justicieras.
A Luis Alberto Lacalle lo indigna que no hayan “devuelto” a la sociedad esos $ 1.363 suculentos pesos mensuales para subsistir en la indigencia y no caerse hasta de ahí, por que (lugar tan vulgarmente común que hasta me da vergüenza escribirlo, pero bueh, ahí va...), dijo: “lo pagamos todos”.
(Si, ya se, se te cayó un huevo de la heladera o se te erizó un ovario de ahí adentro pero bueh... a veces sucede...).
Aún sin detenernos en el hecho que muchos de esos “beneficiarios” del Plan brindaron la contra parte y cocinaron, pintaron, construyeron y limpiaron más cosas que las que debían, el punto es insignificante para la lógica del ex presidente.
Dijo el sábado que son 80.000 “atorrantes” y que “no hacen nada” y listo.
Todos ellos son atorrantes…
Porque en realidad los pobres generalmente son atorrantes.
Son pobres porque quieren y porque prefieren tomar vino que ir a laburar a la Ciudad Vieja o al WTC…
En tal caso, yo también soy un atorrante por que prefiero tomarme un tintillo que ir al WTC.
Terrible atorrante soy entonces…
A diferencia de los Benhamou, los Rhom, los Julita Pou y tantos otros nobles uruguayos que han recibido plata de la sociedad –esa que “pagamos todos”- a cambio de nada.
No se a vos, pero a mi Lacalle no me preguntó si me parecía bien regalarle acciones del Banco Pan de Azúcar a su esposa, a cambio de nada.
Ninguna contrapartida social.
Habló también de esas migajas del Plan de Emergencia como una “acción solidaria” seguramente para ligar nuevamente a su esposa…
Si la asociación de ideas -con las acciones del Pan de Azúcar- no me falla, lo que dijo el presidenciable, más que un lapsus, fue un acto que anduvo lindando el cinismo
Perdón la obviedad, pero con la lógica de Lacalle, los 100.000 atorrantitos que recibieron sus computadoras gratis, bien podrían hacer algo por la vida, a cambio de esa plata “que pagamos todos” y que en realidad podría destinarse a gente más importante como, por ejemplo, los dueños de bancos fundidos o sino a algunos productores -deudores endémicos del sistema financiero estatal- correligionarios de pura cepa de nuestra patria baguala.
Insisto, perdón la obviedad argumental, pero –se sabe- la imbecilidad tiene cara de campaña electoral, más precisamente de “ésta” campaña electoral y yo no me excluyo por razones obvias…
Si a ellos no se les cae una puta idea, qué te hace pensar que a mi sí…
(Y ojo que lo de ramera no lo digo por la muchacha de la foto que ni la conozco y tiene una cara de buena que ni te digo, solo mencionaba la ausencia de debates de ideas que nos gobierna, casualmente, de parte de quienes aspiran a eso mismo, y como estoy de mal humor y me siento como el culo, aprovecho a decir un montón de malas palabras y poner la foto de la muchacha media en bolas y ta...).

lunes 21 de septiembre de 2009

Golpes bajos


Lacalle: "Mujica vive en una pocilga..." y agrego yo el complemento a su pensamiento que -aunque no lo haya dicho expresamente- seguro lo sintió: "y no como yo que vivo en una casa como Dios manda... y como me merezco..."
"En esa cueva en la que vive..." agregó el ex mandatario blanco... Luis Alberto Lacalle.
Sanguinetti: "Mujica es el viejo Vizcacha...", una más, sumo, aporto...
A ver, convengamos que lo que se juega en octubre y noviembre es bastante más que un cargo o un sillón presidencial.
Las transformaciones iniciadas por este gobierno (notoriamente más humano e infinitamente más sensible que los anteriores que soportamos) requieren oxígeno. Necesitan espacio y tiempo. Y más tiempo.
Y más ideas.
Y acciones.
Sería un retroceso fatal que los De Posadas, los García Pintos, los Gavazzo, los Millor celebraran la noche del escrutinio.
El argumento es vulgar pero es el primero que se me ocurrió.
Solo con pensarlo se me frunce el futuro.
Julio María Sanguinetti (sí, ese que nunca perdió una huelga...) la semana pasada se abrazo a Luis Alberto Lacalle como quien se aferra a un rencor.
El salvavidas de Luis Alberto es la esperanza de “ellos”.
Y los errores no forzados que –como en el polvo de ladrillo- suelen definir las elecciones, nos están dejando –peligrosamente cerca- de tener que revertir un match point en contra.
Tamo en el horno…

Sabelo...
Porque a las frases del Pepe -erróneas, imperdonables en una recta final- hay que sumarle un golpe bajo que -casualmente y si se me permite la redundancia- bajó del norte.
Las declaraciones de Tabaré Vázquez fueron algo así como el tiro de gracia que –dicho sea de paso- de gracioso no tiene nada.
Si hay algo que a los uruguayos nos rompe las pelotas es cuando patean a alguien en el piso.
Ta mal visto.
Y de grandezas está repleta la historia política vernácula.
El señor oncólogo lo sabe.
Más que nadie lo sabe porque –por ejemplo- cuando a él lo insultó la presidenta argentina en la cumbre de Mar del Plata por el tema Botnia, la oposición al unísono lo respaldó y cuestionó severamente a la reina Vuitton.
Y bien que podría haber sacado réditos…
Como lo hace ahora con Mujica, lógicamente, pero porque estamos en tiempos electorales.
¿Qué necesidad tenía Vázquez de declarar que Mujica a veces dice “estupideces”?
¿Qué necesidad?
¿Qué aporta?
Nada.
Distanciarse de los dichos no lo precisaba porque todos los que los leímos o los escuchamos sentimos una bronca bárbara y nos distanciamos de ellos…
Y unas ganas enormes de putearlo a Mujica que ni te cuento. O si te cuento.
A Vázquez tal vez se le llenó el ego de papelitos al saberse aprobado por el 74% de los uruguayos a esta altura de su gestión.
Y eso lo posiciona como elegible para las próximas…
Y no es lo mismo ser el único presidente de izquierda que ser “otro” presidente de izquierda… y volver al sillón después que lo ocupó un hombre bueno, sabio, querido como pocos, sensible como él solo.
Supongo que el golpe bajo de Tabaré dolió en el corazón de la izquierda.
No me consta pero lo supongo.
Leí algunas declaraciones que dan pistas y traducen y acusan el golpe.
Alcanzaba con una llamada privada y que allí, entre dos celulares, Vázquez se sacara las ganas de decirle lo que pensaba.
¿Pero sabes qué...? lo que aún menos correspondió, fue el tonito en el que dijo lo que dijo.
Ta bien que esté en el norte, allá arriba y que su despacho presidencial está en un piso alto, pero en realidad habría que avisarle que no está tan arriba.
En realidad no está por encima de nadie, bah.
Por más presidente que sea.
Debería saberlo.
Por algo es doctor.

viernes 11 de septiembre de 2009

Historias ínfimas

Discuto cada tanto con mis amigos argentinos hasta poner en juego nuestra amistad y la honorabilidad de los argumentos de ambas partes, dos o tres temas sustanciales de vida: que Borges, Gardel y Sofía Zámolo nacieron en Tacuarembó, porque está científicamente probado y porque además merecen ser uruguayos. Y otro de esos temas de debate es que en Montevideo sobreviven los cafés más maravillosos del Río de la Plata.
Y sobre éste último punto, es bien fácil cerrarles la línea argumental: se les regala el libro que publicó mi amigo, el maravilloso artista y fotoperiodista Leo Barizzoni, junto a Mario Delgado Aparain y Carlos Contrera y se termina la discusión.
La joyita que hicieron lauda cualquier controversia al respecto, como lauda todo lo que hace ese gran puntero derecho de la vida, al que felizmente lo echaron como un perro de Peñarol y de las selecciones uruguayas juveniles de antaño, para deleite de los ojos y el corazón, desde el día que no tuvo más remedio que dedicarse a mostrarnos la vida a través de su talento y sus lentes.
(El místico de Leo retrata y captura todo lo que ve de la misma manera que su inolvidable papá, el gran Cacho Barizzoni -de pie señores- capturaba el cariño de la gente en las redacciones que habitaba y yo -lo digo en voz alta- tuve el honor de compartir una con ambos. Perdón el deslíz... ahora si retomo el hilo...).
Ayer me encontré con un café -irrepetiblemente mágico- de la calle Viejo Pancho, que se llama “La Hacienda”.
El pocillo fue apenas una excusa para saborear una historia mágica digna de mención de parte de alguno de los tantos fantásticos narradores de historias que tiene este país. Que felizmente está lleno…
Pero como no soy quién para pedirle nada a nadie, me detengo yo a contarlo acá, en mi recoveco del alma que es este Blog.
Y te lo cuento porque si bien, yo tampoco pretendo glorias ni laureles, suelo pasar al papel o acá, experiencias totalmente personales, elementos muy parciales que juntados no son tales, con mis biromes y mis servilletas y mis teclas.
Bueno, ayer mientras admiraba algunas botellas antiguas divinas, que descansan y testimonian el paso de los años, un señor educadísimo que se llama Antonio, me contó que hace casi medio siglo que está ahí.
Junto a esas botellas.
Y me mostró una nota de un diario, que hablaba del cuadro del barrio -que se llamaba El Viejo Pancho-y que, ampulosa y orgullosamente rezaba: “El Viejo Pancho, una leyenda fulgurante de los ‘60 y ‘70”.
Y en el colgado agregaba: “La muchachada de un equipo de barrio que hizo historia”. Supongo que debe haber sido la última vez que en un diario se habló de algo fulgurante y de una “muchachada”.
Don Antonio me presentó en la foto a varios conspicuos integrantes de esa muchachada fulgurante y triunfante del barrio y también me señaló algunos que ya no están acá abajo, en este barrio.
También me contó cómo consiguió una latita mágica que tiene allí, en orgullosa exhibición que dice: “Emergency Drinking Water” que se la trajo un viejo navegante, y parece que las llevaban durante no me acuerdo que guerra en los barcos “por si naufragaban”, para tener -al menos- agua potable.
Todo lo que allí sucede, en el café La Hacienda, parece tener la solemnidad del Uruguay del Pepe Batlle y Baltasar Brum. De Grauer y el flaco Zitarrosa.
Es otro de los refugios donde se sigue venerando el honor de otros tiempos.
Antes de despedirme de Don Antonio, entró un parroquiano con una caja chiquita.
Llevaba allí las cenizas de su padre, un viejo conocido de Antonio que “paraba” allí.
Su hijo llegó hasta allí para que Antonio se despidiera de su amigo, antes de esparcirlas en el mar. Antonio se puso varias gotas de whisky Vat 69 en su mano, las tiró sobre la cajita y también sobre quien la sostenía en sus manos y después hizo el gesto de la Santísima Trinidad.
No sé quien tenía más emoción en el alma, si Antonio o el hijo de ese señor.
“Lo hice con esa marca porque era la que tomaba su papá” me dijo con un hilito de voz.
Y entonces comprendí que me tenía que ir rápido de ese lugar…
Tuve miedo de cruzarme con algún fantasma del pasado, de esos que siguen habitando en ese café.

A pesar de ser abogado es buen tipo

Mi amigo Rodrigo Díaz Amonte es tan consistente en sus convicciones que hace un par de semanas viajó a Cuba porque un amigo suyo cubano de la Onu, le dijo que tenía que conocer desde dentro al régimen para poder opinar sobre Fidel.
Entonces agarró un día, se fue a una agencia de viajes y sacó un pasaje.
Así nomás.
Y se fue para allá y volvió impactado.
Comparte más cosas de las que se imaginaba sobre la realidad de allá y sigue discrepando con otras varias.
No me extraña lo que hizo porque él es así.
Obsecuentemente porfiado cuando se propone algo.
Y hace diez años se propuso defenderme (junto a otro fenómeno, Carlos Freira Serrat) y se propuso ganarle mi juicio a Fasano y compañía y lo hizo.
Lo hicieron.
Lo que no estaba en sus planes era que la Justicia uruguaya se iba a tomar una década en laudar la controversia, pero eso es una nimiedad.
Obviamente –lo admito- la Justicia tuvo, en todos estos años, cosas bastante más importantes para ocuparse que de Fasano y de mí plata.
Y de absurdos esta repleto el cajón de la Justicia.
Sin ir demasiados jueces más lejos, en Argentina ayer condenaron a un homicida que mató a su novia de 75 puñaladas, apenas con unos míseros cinco años de cárcel…
El fallo condenatorio nos explica que como el tipo estaba borracho tuvo “un quiebre biográfico, una conducta inesperada e inédita".
Por ello comprendo que lo mío es una bicoca como las del shopping.
Y como -además- me encuentro pasando por tiempos epicúreos, me lo tomo –como casi todo- con mi mejor sonrisa y miro a la señora de la balanza y le digo: “¿sabes qué? minga me importa que te hayas tomado diez años para cerrar esta página.
¿Precisas diez más?
Dale tranqui…
Tengo todo el tiempo del mundo…
Y tengo el mejor abogado del mundo.
El “chiqui” para sus amigos… "Obdulio" para mí….
Matrícula XXXX para el Colegio de Abogados.
Rodrigo bancó el temporal cuando las papas y los falsos testimonios quemaban.
Rodrigo se la bancó heroicamente, me defendió como nadie, algo que, lamentablemente no puede decir la contraparte, ya que sus abogados renunciaron.
Hay un dicho muy conocido que habla de lo que sucede cuando los barcos se hunden…
¿En qué estas pensando?
¿En el de las ratas???
Naaaaaa...
No seas malo…
Te fuiste al carajo…
Yo hablaba del que dice que el capitán es el último en abandonarlo…
Y Rodrigo Díaz Amonte es el capitán de mi barco y sigue al frente de ese timón porque nunca lo abandonó.
Y cada mañana, cuando salgo a correr por la rambla -a mirar a las divinas vecinas que tengo- y mas o menos a las 8 menos cuarto me cruzo con uno de los ex abogados de Fasano, que se llama Carlos Uriarte, pienso: “pero qué abogado más crá que tengo che...”.
Un fenómeno Rodrigo.