En vano fueron los fantásticos logros alcanzados por el inteligente y capacitado líder colorado Pedro Bordaberry en las recientes elecciones nacionales, obteniendo una aplastante mayoría en su partido, a puro sacrificio y mérito propio. Bien alejado de la mochila de su letalmenteapellidoherenciadopadre.
Vanos esfuerzos.
Los ilustres cadáveres políticos -apestando con su olor a naftalina- desempolvaron los sobretodos del viejo Pepe (ilustre estadista, si los hubo) y sintieron la incontenible necesidad de salir al ruedo, bajar a la arena, bajar al subsuelo de la política para intentar -desesperadamente agónicos- manotear su ahogado vano recurso de enlodar la cancha.
A ver, para decirlo sin vueltas, todos sabíamos que en estos días se iban a producir ataques desesperados contra un eventual nuevo gobierno de un concepto progresista -infinitamente más humano, solidario, digno y honesto- que los que conceptualmente distantes (asumamos) elegimos, soportamos, sufrimos, padecimos, democráticamente hace unos años atrás los uruguayos.
Ahora, Julio Sanguinetti (si, el que se jactó que nunca perdió una huelga), Jorge Batlle (sí, el que nos sumió en la peor crisis económico-financiera que recuerde nuestra historia mientras el Banco Central miraba para el costado) y Luís Alberto Lacalle (si, el que fundió la industria nacional y otorgó el ínfimo e insignificante Ministerio de Economía, al grandioso gestor mundial de las admirables Safi, don Ignacio de Posadas) salieron a la palestra a denunciar a los cuatro vientos y medios que el delirante delincuente Feldman tenía desde hace años conexiones con el FA.
Obvio.
Obvio es lo que está pensando usted en este momento –estimado amigo lector- esto es una imbecilidad que no ameritaría distraer un par de minutos de nuestras opacas y huecas vidas.
Y sin embargo pienso -creo- que tenemos que dedicarle algo de nuestro tiempo porque de esta estupidez tan vulgar surgen -al menos- dos consideraciones medianamente palpables.
La primera es que la Justicia de este país es mucho más digna que lo que el colectivo social considera: es decir –traducido- el Juez de la causa citó al ex presidente Jorge Batlle y al escuchar en su declaración que no tenía prueba alguna para sostener y sustentar las acusaciones infantiles de Batlle sobre el plan macabro lo archivó literalmente al ex presidente y además, expresó a los medios que no piensa citar a ningún otro político que no tenga nada más consistente que “acusaciones políticas” para embarrar la cancha de la desesperación.
La segunda constatación es que a pesar de la lamentable, pobre, pobrísima, paupérrima campaña mediática y política que viene desarrollando el FA, y a pesar de dormir con el enemigo en casa (tengo que aclarar que me refiero a las insistentes declaraciones de Tabaré Vázquez? Ok, ta bien, entendí... no hace falta que me grites…) el próximo gobierno será la continuidad de un proyecto de país infinitamente mejor que los otros que conocimos.
La chochera de mis años a cuesta, me hace reiterar una y mil veces algo que pienso -sincera, racional y emocionalmente- que estamos ante la opción de dos visiones tan antagónicas como contradictorias (a pesar que Tabaré Vázquez opine lo contrario, para poder sembrar unas semillas más para “su” 2014).
Un gobierno –reitero- infinitamente más humano, solidario, digno y honesto que los que conocimos los que nos criamos en la pos dictadura y que pienso es lo que nos merecemos los uruguayos para profundizar lo mucho bueno que se hizo en estos cinco años.
Y esa es la verdadera opción.
El aspecto físico, el mal/buen humor, la ironía, la sutileza, la edad, el valor de sus casas, son aspectos ínfimos.
Si uno vive en un palacio de Carrasco y el otro en un sucucho, para mí es un detalle tan mínimo como su aspecto físico.
Cada uno de ellos son como son y debemos respetar que sean como ellos quieren ser.
Ahora bien, los proyectos de país son abismalmente diferentes.
Y en muchos planos opuestos, aunque no en todos.
En muchos sí, son contradictorios.
Felizmente, para el país que deseo fervientemente para mis hijos (a pesar de la maquinaria mediática, a pesar de sus ataques descontrolados, a pesar de los ataques de Tabaré Vázquez al proyecto de país y de su propio amigo Danilo Astori) el próximo gobierno va a profundizar muchas de las cosas buenas que comenzó a elaborar esta administración frenteamplista.
Y eso va a ser posible porque los uruguayos solemos ver más y mejor las cosas que lo que nuestros dirigentes creen, y también, a que los ilustres cadáveres volvieron con sus discursos patéticamente huecos, naftalínicos como ningunos otros, que ya no asustan ni a un niño de dos meses de inteligencia política.







































































































