martes 16 de junio de 2009

On / Off



On.
Prendo mi notebook y mientras carga el maldito Vista, me decido a navegar por las noticias.
El café está frío así que me embarco en esta aventura, solo, sin compañía, a secas.
Danilo Astori me sorprende con su buena salud y su espíritu conciliador, típico de los que recién salen de un CTI.
Muy reflexivo lo noté, muy cauto, muy sobrio, muy medido.
Lo primero que dijo es que Mujica no tiene idea de lo que ocurrió en el gobierno de Tabaré Vázquez.
Que es contradictorio, inconsistente y que no es confiable.
Masomenos dijo que es lo más parecido al cuco, de todo lo que conoció en su vida.
Dijo algo así como que era un error de la izquierda.
Una falla del progresismo light.
El camino que nos conduce al fracaso.
Un delirio de la izquierda latinoamericana.
Lo menos que le dijo es que nos lleva al infierno...
Se ve que la estadía en el CTI lo tranquilizó mucho y lo dejó muy equilibrado en sus conceptos, especialmente cuando se refiere a su –otrora- compañero del alma, que, casualmente hoy, le está espetando una derrota electoral aplastante, y que es en cierta medida consecuencia de la consideración y cariño de los frenteamplistas hacia el veterano dirigente.
Demasiado para mí, opto por hacer zapping con un doble click.
Aparece el guapo Larrañaga.
Me detengo a escuchar sus ideas y propuestas sobre qué piensa hacer si accede al gobierno del país y alcanzo a escuchar, con su gangosa voz, una declaración sobre Mujica (si, otra vez sopa, ya se, pero no es mi culpa) y allí casi sin anestesia, sin darme tiempo a hacer el doble click para cambiar, siento que lo compara con Cantinflas.
Cla, clap, clap...
Aplausos por favor para esta maravillosa demostración de madurez de nuestros dirigentes ávidos por gobernar al país mientras vivimos la más profunda crisis financiera global de la historia.
Click, click, miles de click, urgente por favor, que no los soporto más...
Ahora sí, me refugio -como casi siempre- en la mucho más variada y contradictoria realidad argentina.
Leo lo que cada tanto aparece y casi nunca alcanzamos a comprender.
Una chica adolescente llegó a su casa en San Justo, donde la esperaba su novio.
A unos pocos metros de su casa, hay desde siempre, un basural de esos endémicos.
Cuando pasó frente a él, escuchó llantos.
Se detuvo y buscó entre la basura.
Estaba oscuro.
Sin embargo, alcanzó a comprender que el llanto venía del interior de una bolsa negra.
La levantó y allí dentro, descubrió que estaba abandonada una beba de cinco o siete días de vida.
Obviamente, a pesar de la crisis de nervios que le vino en ese momento pudo llegar hasta su casa.
Llamaron al 911 y comenzaron a abrigarla para intentar revertir la hipotermia que notoriamente tenía la beba.
El novio de la adolescente, optó por salir a buscar una farmacia, para comprar algún calmante para su novia y algunos elementos básicos para la criatura.
Cuando pasó frente al basural creyó sentir el llanto de un bebe.
Pensó que era producto de lo que les acababa de suceder y de los nervios que tenían y por ello siguió caminando.
Luego se detuvo.
Y volvió atrás.
Por las dudas.
Hurgó en el basural.
Y encontró la segunda bolsa que contenía al hermanito mellizo de la beba encontrada por su novia.
Lo demás, lo que siguió, fue lo de siempre.
Muchas sirenas, gritos, ambulancias, policías, rezos, enfermeras y llantos.
Los hermanitos ahora luchan por su vida en un hospital de San Justo, mientras la madre se esconde, y, de alguna manera, intenta escapar de la Policía y la Justicia.
Pero también intenta escapar y se esconde de la dignidad humana.
Se esconde de su propia condición humana.
Mientras en Uruguay seguimos debatiendo sobre Cantinflas y el Cuco.
Demasiado para mí, al menos por hoy.
Basta de zapping.
“Apagar sistema”.
Off.
Uff...