El viejo lobo de las redacciones, capitán y timón de cierres, tapas, balotajes y especialmente, autor conceptual de muchos de los análisis políticos ideológicos más sesudos que conocí, mi amigo Raúl Legnani, suele hablar consigo mismo del próximo gobierno que vamos a tener.
Lo bueno es que a veces -hielos mediante- también lo charla conmigo.
Anoche, estaba muy emocionado.
En un papelito de morondanga, tenía unas cifras escritas con unos números espantosos (qué letra de mierda que tenes m’hijo) y como yo había estado todo el día al palo, entrevistando gente, no tenía idea de qué se trataba.
Pero le brillaban los ojos.
Le sonó el celular, era el innombrable.
Lo llamaba el nauseabundo desde su oficina para comentar los datos de Cifra.
Quería saber la opinión de Legnani, supongo yo que para titular la tapa de hoy.
A uno lo motivaba vender más diarios y facturar y recibir angurrientamente -aún- mucha más publicidad estatal proveniente de las empresas públicas amigas (talón -más que de Aquiles- de mierda de esta administración, casi tan censurable como para los gobiernos anteriores, la única diferencia son los montos).
Al otro lo conmovía la sola idea de que en noviembre los uruguayos elijamos a un gran hombre, sabio, honesto, bien intencionado, como presidente.
“Hace 40 años queríamos cambiar el mundo, hoy queremos cambiar un cachito la corteza cerebral del pueblo uruguayo” dijo Mujica hace poco.
Sabio el tipo.
En un discurso reciente, habló de la vida y de la esencia.
"Cuántas horas en el Sportman y en los boliches cercanos de la Universidad, si reforma o revolución, y se nos fueron años potrancos queriendo dibujar un mundo mucho mejor” (…) “Ahí está Lula, no ha hecho ninguna revolución, pero sacó a 50 millones que estaban sumidos en la indigencia y les dio categoría de sociedad”.
Profundo.
Simple.
Claro.
Inteligente.
Al Pepe además, lo acompaña en esta –su última gran batalla- un tipo brillante que –ahora, al fin- parece haber entendido el mensaje de sus compañeros frenteamplistas de las bases.
A Danilo Astori se lo nota más humilde.
Más sensato.
Ya no habla tanto de Seregni sino de lo mucho bueno que hizo este gobierno.
Algo que resulta imprescindible para profundizar las políticas sociales, productivas y macro económicas de la izquierda.
Recordar lo que se hizo y lo que falta, para los desmemoriados de siempre, que somos nosotros.
Ni más ni menos que todos nosotros.
Ni más ni menos que todos nosotros.
Anoche lo que el sordo González tiró no fue solamente una bomba, periodísticamente hablando, fue una esperanza.
Bien parecida a una certeza.
Mi amigo Legnani confía.
Y yo también.
Y los datos de la última encuesta de Cifra, creo que nos dan la razón y por ello, no está mal que confiemos.
Bien parecida a una certeza.
Mi amigo Legnani confía.
Y yo también.
Y los datos de la última encuesta de Cifra, creo que nos dan la razón y por ello, no está mal que confiemos.




