miércoles 21 de enero de 2009

Presidente Obama


Se respira un aire nuevo.
¿O no?
¿Decíme si no sentiste algo distinto en el cambio de mando de ayer en la Casa Blanca?
¿Vos pensas que es igual la bestia
de George W. Bush a Barack Obama
y que solo los diferencia el color de piel?
¿Vos crees que es una promesa electoral el anuncio
del cierre de una de las más aberrantes expresiones de la indecencia,
ilegalidad, inmundicia e insulto a la condición humana
como la cárcel de Guantánamo?
¿No te parece que el mundo entero que celebra
la llegada de un negro a la más alta distinción política
que significa la presidencia de la nación
-precisamente en la tierra del KKK- festeja una señal de humanismo?
¿No crees que algo está cambiando en el imperio avasallador,
conquistador, arrasador de civiles inocentes,
mujeres, niños, por el simple pecado de ser iraquíes, afganos,
panameños, palestinos o solo "diferentes" a los rubios Made in USA?
¿Te parece que Obama es más de lo mismo pero con diferente color?
Pensalo un segundo.
Creo que compartimos la respuesta.
El resto el tiempo lo dirá.
Y la historia lo juzgará.
Buena suerte flaco.
No nos drefaudes.
Ni a los millones de vapuleados y arrasados por tus anteriores colegas
"en nombre de Dios y de la Seguridad Nacional" ni a los millones
que tenemos nuestra sincera, humilde, honesta esperanza
que el mundo sea un poco más humano
ahora que llega un descendiente de una raza históricamente humillada,
sometida, avasallada y explotada.
Suerte flaco.
Salúd Presidente.
Alea Jacta Est.

martes 13 de enero de 2009

Criminales de Guerra



No alcanzan los 1000 muertos palestinos.
No alcanzan las cientos de miles de bombas “inteligentes” que arrasan escuelas protegidas por las Naciones Unidas para los refugiados inocentes.
No alcanzan las miles de “Bombas Racimo” (novedosa y mejorada versión de la “Podadora de Margaritas” de la Guerra del Golfo) que se dispersan por cientos de metros, por cientos de casas, por cientos de seres que están en el lugar equivocado en el momento equivocado.
Mientras la diplomacia de Israel despliega su artillería pesada en la escena internacional, explica –intenta convencer- que las miles de toneladas de plomo que se dispersan embriagadas de muerte desde las “Bombas Racimo” buscan “milimétricamente” objetivos de Hamas.
Los niños asesinados, las mujeres masacradas, los civiles, los médicos de la ONU, los cargamentos de ayuda humanitaria, en realidad, son todos objetivos que esconden terroristas. Obviamente.
Pero, a pesar de la indecente desproporción del ataque genocida, al parecer no alcanza que sigan muriendo algunos cientos por día.
La sed de muerte no se sacia tan fácil.
Con apenas unos 1000 muertos y unos 4000 o 5000 heridos.
No alcanza.
Ahora un diputado israelí y ex ministro, propuso ir directo al grano, a lo cowboy, a lo bestia bah.
Avigdor Lieberman, declaró en la Universidad de Bar Ilan, muy cerca de la ciudad de Tel-Aviv, que lo que corresponde hacer ahora es tirar la bomba atómica sobre los palestinos de Gaza.
Y por si a alguien no le quedaba claro, explicó que "debemos continuar combatiendo a Hamas como Estados Unidos combatió a los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial" .
Lo de Harry Truman en Hiroshima y Nagasaki fue para los japoneses en la Segunda Guerra Mundial devastador, empero, no fue suficiente, no alcanzó para hacerlos desaparecer del planeta.
Tal vez ahora, con los avances tecnológicos y el silencio cómplice de la ONU, y de tantos gobiernos del mundo, el objetivo de exterminio del enemigo se pueda cumplir de manera más eficiente.

Seguramente, en un eventual ataque atómico sobre los palestinos, nuestra Cancillería volverá a emitir un comunicado tan ascéptico, política (dietéticamente) correcto, vacío, hueco, nauseabúndamente cínico, como el de la semana pasada.
Menos mal que en diez días asume Barack Obama.
Al menos eso deben estar pensando los habitantes de Gaza, y, tal vez, los responsables de la política exterior uruguaya.
Ah, perdón, me olvidaba de los detenidos en Guantánamo que coinciden con la afirmación.
Y todo esto porque -se supone- que el gobierno israelí no se arriesgará a prolongar su masacre luego de la asunción del emblemático primer presidente negro de los EEUU, que por las dudas, ya ratificó que una de sus primeras medidas de gobierno será cerrar Guantánamo, la cárcel más denigrante e ilegal del planeta, y especificó que no se admitirán las torturas ni siquiera a los detenidos por terrorismo.
Un detalle apenas para quien lo dijo, pero bastante más para el resto del planeta.
Muchísimo más que un detalle político.
Un gesto de humanidad, en tiempo de descomposición social mundial.




domingo 4 de enero de 2009

La memoria

Tiempo de miradas introspectivas.

Propias y ajenas.
Tiempo de balances.
Tiempo de recambios.
Almanaques emocionales que despiertan del olvido.
Vanos intentos por esconder penas, borrar miserias, sepultar castigos.

Todo está guardado en la memoria como bien canta León.
Y allí se entremezclan afectos, heridas, soledades y reencuentros.
Acordes que recorren esa nebulosa de vida y rencor.
Pasión y desamor.
"Lo malo no es que los años pasan, sino que los años se quedan”, decía fantásticamente el inolvidable negro Fontanarrosa.
Cuba celebra 50 años de una revolución que logró alfabetizar como nadie, curar enfermos generosamente en todos los rincones del mundo, y no supo abrir las puertas a la libertad de prensa, o, por ejemplo, permitirle a los cubanos elegir a otro gobernante en medio siglo que no fuera Fidel o algún pariente suyo.
Se me confunden los recuerdos de las admirables Madres de Plaza de Mayo –ayer recorriendo las conciencias del planeta desafiando a la sangrienta dictadura argentina mostrando las fotos de sus hijos desaparecidos- ahora mezclados con la imagen del odio de su presidenta Hebe de Bonafini, escupiendo insultos a los productores rurales, o empapelando Argentina con cheques sin fondo (147 rebotados y siguió emitiendo otros sin problemas) a pesar de los millones de dólares que el matrimonio K le otorgó en un procedimiento de dudosa transparencia para su asociación y que, casualmente, administra la ex ministra de economía de Néstor Kirchner, Felisa Miceli. Sí, la misma a la que le encontraron decenas de miles de dólares escondidos en un baño de su despacho ministerial lo que le valió su procesamiento.
En este tiempo de evaluaciones y de análisis que inevitablemente supone un cambio de año, se me entremezclan los cientos de miles de toneladas de plomo que -en nombre de la Paz- caen sobre los palestinos que viven en Gaza, con las matanzas de inocentes en la madrileña Atocha, en New York o en Buenos Aires, pero estas veces en nombre de Alá.
Confundo lugares, olores, colores, sonidos, ideologías.
Confundo y vuelvo a confundir justificaciones.
¿Quienes merecen algo de esto?
¿Son todos daños colaterales de este tiempo?
Sigo sin poder encontrar respuestas.
La Onu también.
Aunque eso no parece preocuparle demasiado.
Por algo reconoció años más tarde de la masacre norteamericana en Irak, (demasiados años más tarde y varios cientos de miles de cadáveres inocentes mediante), que no existían las armas de destrucción masiva.
¿Cuántos miles de palestinos se precisan para que –como siempre- demasiado tarde emita una declaración de condena a este genocidio?
¿Algún día la emitirá?
Acaso arrasar una ciudad y por si fuera poco, bloquear el acceso de la ayuda humanitaria de medicamentos, alimentos y personal médico de la Cruz Roja, ¿no comienza a provocar una suerte de Holocausto del siglo XXI?
Ayer el Consejo de Seguridad de la Onu no emitió nada.
En realidad, con su silencio sí emitió una nueva señal política de inoperancia, vergüenza y oprobio.
Y unas horas más tarde, casi todo el resto del planeta, siempre políticamente correcto, habló de “llamamientos al diálogo”, “alta preocupación”, “congoja”, “incesantes esfuerzos por la búsqueda de una solución”, pero de condena y llamamiento urgente liso y llano al alto el fuego, casi nadie.
Honrosas y contradictorias excepciones de Brasil, Argentina, Alemania, Rumania y unos pocos gobiernos más que se animaron a exigir la detención de la invasión terrestre y unas escasas naciones llegaron a condenar los crímenes preventivos.
Veo, leo y escucho demasiados signos de desolación de la esperanza por estos días.
Un año más, una crisis más, unos muertos más, unos genocidios más, unos corruptos más, unos cargos más, unos presidentes más.
Todos pasan y pocos quedan y obviamente que lo nuestro es pasar.
Asimismo, las imágenes de la vida, pasan por la vereda de mi desmemoria dejando huellas incomprensibles.
Indescifrables para el sentido común.
Signo de los tiempos.
Signo de estos tiempos.
Duros como pocos.
Dolorosos, contradictorios, propios y ajenos como la vida misma.