domingo 8 de marzo de 2009

Disonancias


Mientras suenan en mis oídos los acordes de la fantástica guitarra de Luis Salinas junto a Tomatito, en un toque de Barcelona (gracias a la magia de mi I Pod, que espero nunca se separe de mí, o mejor dicho, nunca decida mutar en algo más sofisticado que denigre sus hermosos megas de capacidad irrepetible para abstraerme del mundo), allí comienzo mi recuento de este fin de semana discepolianamente contradictorio como tantos.
Leí, escuche, caminé, lloré y reí.
Compré libros de estudio de primaria y secundaria, también algunas cuadernolas de 98 hojas -puntualmente histéricas- como piden las docentes, después nade en las olas de El Pinar (vieja barriada sin fin) leí algunos textos que me conmovieron para bien y para mal y charlé con un par de afectos que, como bien dice Páez, no voy a olvidar.
Hoy un juramento, mañana una traición, dice el tango, claro que en esta ocasión convengamos que no se refiere a los amores de estudiantes. Habla de la interna del partido de gobierno.
El candidato perdedor de la votación realizada en Congreso del FA, ex ministro Danilo Astori, el viernes salió públicamente a “quemar las naves” como un intento para tratar de revertir la tendencia que muestran todas las encuestas de opinión que lo ubican indefectiblemente segundo, en lo que sería una nueva y demoledora muestra de rechazo de los votantes progresistas.
Sin el más mínimo pudor, este viernes en la sede del Partido Socialista se refirió a su contrincante (ex “compañero del alma”) José Mujica, como "un peligro letal”, y agregó que “no es solvente", “no es serio ni coherente” y remató acusándolo de tener "actitudes oscurantistas".
Clap, clap, clap
Aplausos. Miles de aplausos por favor, para esta inolvidable demostración de compañerismo y unidad frenteamplista seregnista.
Ahora en mi I Pod suena Pat Metheny con sus letras de retorno a casa junto al increíble y talentosísimo Pedro Aznar (un “casi” amigo gracias a la barra del boliche Medio y Medio de Punta Ballena luego de pasar varias veladas a la madrugada disfrutando puro swing).
Ahora leo que el día Internacional de la Mujer se celebra en todo el mundo desde hace tan solo 9 años.
Linda memoria y linda conciencia la de la comunidad internacional que se acordó apenas unos pocos años tarde pedir disculpas públicas por tantas aberraciones, mutilaciones, lapidaciones, sometimientos, sumisiones y abusos de todo tipo, ejercidos durante siglos.
Aún a riesgo de pecar de demagogo, este fin de semana contradictorio y discepoliano como pocos, opté por saludar y reconocer a una mujer valiente y digna como pocas.
Se llama Marys Yic.
No la conozco aún personalmente.
Descubrí su historia de vida por intermedio de una mujer hermosa, creativa, talentosa, divina en todo sentido, que la vida me brindó casi sin avisarme, Alejandra Rosencof.
Hija’e tigre, obviamente.
A Marys nunca la vi –hasta ahora- personalmente, por culpa de mi agenda desorganizada y caótica.
Charlé con ella un par de veces por teléfono y leí infinidad de textos sobre su vida y su familia.
A Marys, los genocidas que caminan impunemente por las calles uruguayas, le quitaron a su papá.
Lo secuestraron, lo torturaron en busca de direcciones, nombres y teléfonos, y luego lo asesinaron.
Y ella, sigue buscando respuestas.
Insiste en encontrar explicaciones para esa inmundicia inexplicable de una parte de la condición humana que le arrebató a su papá, Nuble Yic.
Marys es una mujer digna, valiente, corajuda, y, si usted amigo lector, me permite la expresión, le aseguro que ella tiene los ovarios bien puestos.

Estoy seguro, convencido, que su gigantesco esfuerzo no será en vano.

Y este fin de semana cargado de disonancias, también me trajo entre arpegios, letras y melodías del Polaco Goyeneche, Take 6, La Catalina, el flaco Spinetta y algunos goles de Peñarol, otras señales de este tiempo contradictorio y cruel como pocos.
Mi hermano Sandor, felizmente, llega en aproximadamente una semana a Uruguay, cansado en el alma de tanto andar.
Y mis hijos comienzan a descubrir afectos nuevos, olores, lugares, rincones inéditos en sus nuevos colegios.
Y mi amigo de la infancia, Jorge Maestrone, comienza -porfiadamente guapo- por segunda vez, una valiente batalla contra una enfermedad cruel, en honor a su esposa, y en honor a sus hermosos cuatro hijos que quieren crecer y envejecer junto a su papá.
Jorge, igual que en su momento Alejandra Rosencof cuando su padre estaba enterrado en un aljibe, y ahora Marys, asumen el desafío y le ponen el pecho a las balas.
Lejos de amedrentarse, echan el resto y dicen “quiero” o “retruco”.
La vida misma, es tan sorprendente que no deja margen para obviedades.
Ellos, como muchos otros, me enseñaron muchas cosas de la vida aunque tal vez, ni siquiera ellos mismos no lo sepan.
Contradictorio como tantos, este fin de semana que me encontró con sonidos, acordes, traiciones, afectos y solidaridades de siempre.
No es fácil este comienzo de siglo tan discepoliano y contradictorio como el anterior.

viernes 6 de marzo de 2009

Siliconas en el cerebro (II)


La generación hueca de los jóvenes cumbios, acaso pecan de no ser tan originales como se autoproclaman.
Si bien la estupidez tinelliana ha adquirido una masividad asombrosa, en otras tierras, al parecer existen desde hace algún tiempo algunos especimenes que bien merecen una Cocarda Honorífica en mérito a la neurona prescindente.
La actriz norteamericana (cubana exilada en Miami desde bebe) Eva Mendes, nos brindó una hermosa y tierna muestra de recogimiento y espiritualidad.
Confesó que de niña siempre soñó con estar cerca de Dios y para ello había decidido ser monja.
"De pequeña yo soñaba con ser famosa para comprar un chalet y llevar (a mi madre) en limousina.
Pero especialmente, quería ser monja.
Hasta que un día mi hermana Rebeca me dijo:
'Pero ¿sabés que a las monjas no se les paga?' Ya nunca más hablé de tomar los votos", explicó Mendes.
Coherente con sus ideales, optó por cambiar su amor al prójimo por precisamente eso, el amor al prójimo que tuviera una buena billetera que le pagara por posar desnuda en cuanta revista XXX le ofreciera.
Dicen las malas lenguas (no, nada de asociar ideas, bestias…) bueno, dicen por ahí que las vecinas del barrio comentan -en voz baja, obvio- que en la puerta de su mansión en Miami, esta chica colocó una pequeña leyenda que reza:
In God we trust… the others pay cash

jueves 5 de marzo de 2009

Rostros de Piedra

Disculpe amigo lector, mi recurrente e inevitable referencia que a nuestra dirigencia política no se le cae una idea. La tarea de gobernar con una mayoría parlamentaria contundente, agrega una dosis extra inevitable de responsabilidad política a la bancada oficialista.
Luego de 150 años de gobiernos de los partidos llamados “tradicionales”, la izquierda uruguaya llegó al poder.
Al tan ansiado sillón.
Claro, a pesar de la dialéctica de Noam Chomsky, la realidad suele ser bastante más cruda que los textos de estudio de los congresos partidarios.
Ayer, el Parlamento uruguayo, aunque cueste creerlo, se reunió y, a pedido del partido de gobierno, el Frente Amplio, canceló su sesión porque “no tenía temas para tratar”.
La senadora que transmitió tan elogiable y admirable mensaje político a la ciudadanía, fue Margarita Percovich.
Mi tía.
Obviamente, no me duelen prendas en este asunto y reivindico el derecho de insistir –casi obsesivamente- que a nuestros dirigentes políticos y especialmente a los autoproclamados portadores y abanderados de la esperanza de cambio- no se les cae una idea.
Y peor aún, no tienen nada de que hablar en el Parlamento.
No hay problemas que solucionar.
No hay temas que debatir.
No hay nada importante en el Uruguay que merezca la atención del Poder Legislativo.
Mientras el mundo entero -el planeta entero- discute y sufre la peor crisis financiera económica de casi un siglo, y mientras, en toda la urbe, se evalúan las consecuencias de esta debacle económica y social planetaria, acá, el gobierno progresista entiende que “no hay temas para tratar”.
Por eso el Parlamento ayer cerró.
Los senadores se fueron.
Sin trabajar.
Se fueron a sus casas, o tal vez concurrieron a algunos actos partidarios, o quizás otros, fueron raudos a encontrarse con sus compañías afectivas off de records.
Patético.

martes 3 de marzo de 2009

Ilustrados


Días de turbulencia, presagian tormentas judiciales en un año electoral donde las sensibilidades están ciertamente más irritables que de costumbre.
De impunidades, amnistías e institucionalidades se debate por estos días en Uruguay.
Claro que la ciudadanía suele estar inmersa en otras discusiones bastante más terrenales como la inestabilidad del trabajo, los aumentos desmedidos de los precios de la canasta básica familiar, la inseguridad cotidiana, o cómo hacer para que sus hijos puedan acceder a una educación digna.
Como suele suceder, la agenda política no repara semejantes nimiedades y dedica su mayor atención a las chicanas de los aspirantes al sillón presidencial.
A casi nadie le asombra ya ver las demostraciones de ego desmedido y de autosuficiencia de los candidatos referentes, denostando y desacreditando a sus contendientes circunstanciales sin reparar en si fueron otrora “compañeros del alma” o “correligionarios de pura cepa”.
No se les cae una idea.
La discusión real, social y educativa, no tiene lugar en los medios.
La tribuna electoral omite razones.
Descalifica compañeros de ruta.
Traiciona principios.
De encuestas y balotajes abundan las portadas de los medios.
Y por allí se cuelan dos o tres noticias relevantes para los pocos que aún insisten en informarse, por ejemplo, que varios dirigentes del partido de gobierno señalaron en los corrillos parlamentarios, en voz baja, obviamente, siempre conspirativamente claros, que de triunfar un candidato –en este caso José Mujica, quien es el que supuestamente fue proclamado oficialmente por su fuerza política- en ese caso no lo votarán.
¿Traición política?
No para nada…
De la veracidad de la información no cabe duda ya que fue publicada por el semanario Búsqueda, dirigido por uno de los mejores periodistas del Uruguay, Caudio Paolillo.
Tipo profesional, riguroso como pocos, detallista como nadie, exigente al máximo.
Y que yo sepa, no he leído a nadie que desmintiera esta publicación.
Asimismo, otra de las informaciones que pasó casi inadvertida por estos días fue la constatación que el Canciller de la República, el Dr. Gonzalo Fernández, ahora defiende al autoproclamado “hombre más rico del Uruguay” en el diferendo que mantiene con el Estado uruguayo.
Según el reconocido penalista y mano derecha del presidente Tabaré Vázquez, el empresario Francisco Casal no defraudó a la DGI y por ello no tendría razón de ser el reclamo ue efectuó ante la Justicia el organismo recaudador.
No es un detalle menor.
El prestigio de una gestión que se jactó que perseguir evasores si importar su magnitud e importancia social, económica o política queda en tela de juicio frente a una defensa de alguien que ocupa un cargo clave en este gobierno.
Poco o nada de eso hablan los referentes políticos de la izquierda. Incluso la oposición parece tener otras prioridades que tampoco pasan por allí.
Linda manera eligió Fernández para retribuirle al presidente la confianza que depositó en él, designándolo nada menos que ministro de RREE.
De la resolución judicial final -como pocas veces- quedarán claramente establecidos vencidos y vencedores.

Así, en medio de la modorra estival, el Parlamento nos brindó otra demostración de absoluto descrédito intelectual al debatir de la peor manera, la presunta inconstitucionalidad de la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado o Ley de Impunidad.
Entre reproches, gritos, pases de facturas y abandonos de salas, una vez más la inteligencia quedó sumergida en medio de la vulgaridad.
Mientras que, supongo yo, la Suprema Corte de Justicia observaría con cierta dosis de incredulidad el tono del debate, al tiempo que esperaba la respuesta parlamentaria a la consulta realizada.
Lamentable demostración parlamentaria de una calidad institucional reconocidamente devaluada por la ciudadanía, y más aún en tiempos electorales donde las prioridades políticas únicamente tienen forma de urnas.
Al menos, en un contexto de tanta falta de criterio, los uruguayos tenemos la garantía de una Suprema Corte de Justicia que intenta mantener la coherencia y la solvencia jurídica del país.
Con la reciente designación de su nuevo presidente, el Dr. Jorge Larrieux, ha ganado en prestigio y dignidad.
El reconocido jurista –poseedor de una trayectoria intachable- es una garantía de solvencia técnica, independencia, honestidad, idoneidad y credibilidad.
Larrieux es un ejemplo de actuación profesional digna de reconocimiento y elogio.
Y eso, en un contexto tan desalentador como el de este escenario político devaluado, no es poca cosa.
Al contrario, es una luz de esperanza en el camino.