jueves 27 de agosto de 2009

Las carga el diablo


Acá nomás… al lado tuyo…
Un pibe.
De unos veintipocos años.
Podría haber sido tu hijo.
O el mío.
No importa.
Lo concreto es que era un pibe uruguayo.
Un niño.
Cometió dos pecados: el primero fue ser joven.
Imperdonable en esta tierra sobretodos mentales y maracanaes de museos con telarañas.
Obvio.
El segundo error fue dormirse en un taxi.
Como el conductor –maleante, delincuente- desconfió del sueño del pibe envió una señal de alarma a los colegas que –solidarios- acudieron en su ayuda.
Lo molieron a golpes.
Porque sí.
Por si acaso.
Por las dudas.
El pibe, obviamente, optó por registrar a sus agresores.
Le sacó fotos con su celular a las matrículas de los autos.
Y eso no era algo que los delincuentes estaban dispuestos a tolerar.
Faltaba más...
Mocoso de mierda...
Por ello, le dispararon varios tiros.
O dicho de otra manera más literal y sincera: lo cagaron a balazos.
El pibe, ya no podrá culminar su carrera estudiantil.
Ya no podrá ser lo que siempre soñó ser, profesor de educación física.
Por el resto de sus días, será un ciudadano con “capacidades diferentes”.
Un lisiado bah…
Pero seguramente, los taxistas delincuentes que le cercenaron parte de su vida
seguirán “sirviendo a la sociedad”.
Podría haber sido tu hijo.
O el mío.
Creo que se llama Rodrigo.
Su silla de ruedas pasó a ser la fatal y cruel compañía de todas las horas.
Seguramente se acostumbrará a su nueva vida, mutilada de ilusiones y sueños.
Pero lo que más le duele, no es eso, sino asumir que no podrá ser profesor de educación física.
Que era lo que más quería en el mundo.
De eso no quiere hablar porque cada vez que lo hace se le empañan los ojos.
La turba no repara en su dolor.
El talión no sabe de disculpas.
Ni de remordimientos.
Obvio.
Porque a la turba también la carga el diablo.
Solo que ésta es mucho -infinitamente- más peligrosa y letal que una inocente Magnum 9mm.

viernes 7 de agosto de 2009

Las tejedoras de sueños



Mi querida amiga Denise Larrieux teje.
Pero de verdad teje y teje mucho y muy lindo.
Trabaja como programadora web, es docente, estudió Arquitectura, fue cronista y es madre de una topita hermosa, pero, a pesar de todo eso, siempre tiene tiempo para tejer.
Denise teje sonrisas hermosas de muchos colores.
A veces tienen forma de gorros, otras de bufanda y otras no las puedo descifrar porque tienen formas rarísimas y nombres igual de raros que ni te cuento, pero igual yo le digo a ella que me gustan, porque de verdad me gustan aunque no sepa qué son ni para que sirven.
Todas tienen algo en común, su sonrisa.
Ella está tan contenta cuando teje que se lo cuenta a cuanta persona se le cruza por delante, sea en la web o en la vida.
Tiene un Blog donde muestra todo lo que teje con sus amigas (www.topita-voladora.blogspot.com).
¿A qué viene el cuento? es que ayer a mí me recomendaron tejer.
“¿Porqué no aprendes a tejer a ver si se te calma un poco la ansiedad?” me dijeron riendo.
Yo también primero me reí.
Después me acordé de Denise.
Y después pensé ¿pero no será que yo también soy tejedor?
Yo creo que sí.
Solo que yo tejo palabras y las voy entrelazando hasta darle alguna forma rara y mucho menos organizada que ella.
No tejo con lanas de colores sino con historias de vida.
Y también las muestro en un Blog.
Claro que la diferencia entre lo que tejemos Denise y yo es abismal: lo de ella cubre. Lo mío descubre.
Lo de ella es hermoso, lo mío generalmente doloroso.
Ella destina su tiempo a los abuelos del Piñeyro del Campo y yo a Kirchner, Chávez o Bush.
Pavada de diferencia...
Ella es mucho más sabia que yo, obvio.

(Pss... che... querida amiga, entre nosotros, ahora que no nos escucha nadie, mira cómo me vine a dar cuenta que vos y yo somos colegas…
Quien hubiera dicho…
)

jueves 6 de agosto de 2009

La profesión más noble del mundo


(Dedicado a mis maestras Laillie & Nélida)

Otro de los periodistas de los que he intentando aprender algo, aunque sea un poquito de algo, de su capacidad de análisis, investigación y rigor, es Horacio Verbitsky.
Admirado por Gabo García Márquez y por Eduardo Galeano, una vez dijo algo que me quedó grabado y que también lo tomo como máxima -pero no de vida- sino de profesión.
Creo que hace un tiempo ya la escribí acá en pero no me acuerdo en qué nota, y sinceramente, no me gusta andar hurgando en mis letras.
Verbitsky explicó que -según su parecer- la responsabilidad del periodista es echar sal en la herida. Molestar. Joder. Que los periodistas no deben tener amigos sino fuentes.
Hablar y contar todo lo malo de los gobiernos porque de lo bueno se ocupa la oficina de prensa y eso no es periodismo sino propaganda. Y de la neutralidad se ocupan los suizos.
Sin embargo hay pequeñas excepciones a esa regla -que comparto en su más profunda y honesta concepción- de la profesión.
Siempre –en casi todos los órdenes de la vida- hay lugar para una pizca de excepción.
Acaso por ello quise detenerme en una de las mejores cosas que hizo este gobierno.
Y viene a colación de la nota que recién escribí ("Los tuyos y los míos").
Me parece que van juntas.
Porque como te digo una cosa te digo la otra, como suele decir el sabio de la tribu, el Pepe.
El Programa "En el país de Varela, yo sí puedo" creado por el Mides en base al Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño de la UNESCO le enseñó a leer y a escribir a unos 4000 uruguayos.
El programa apunta directamente al corazón del analfabetismo para intentar lograr que no quede ningún uruguayo sin leer ni escribir.
El Programa se instrumentó en unas 80 localidades urbanas y rurales, y logró la alfabetización del 81,4% de los participantes.
Trabajaron 300 maestros y entregaron unos 2000 libros.
Eso –en mi humilde lógica- es revolucionario.
Eso es progresista.
Eso es pensar más en los demás y menos en los sillones y los cargos.
Y en un contexto de tanto descuido por las soluciones impostergables para los de abajo, entre tanto despropósito y tanta omisión de acción estatal y gubernamental hacia los que menos tienen, este plan del Mides es un elogio a los ideales.
Este Plan y el Ceibal son dos ejemplos de lo que yo quise votar cuando introduje una hoja con la carita de Tabaré junto con mi confianza y mi esperanza dentro de un sobrecito que luego deposité en una urna que estaba apoyada en una mesa con una señora de lo más simpática que hasta me dio un beso y todo.

Los tuyos y los míos


El fantástico escritor y periodista argentino Martín Caparrós suele hablar de la peste del honestismo que padecen sus compatriotas.
Eso de “bueno, será un inepto pero al menos es honesto”.
Lo habla de una manera tan pero tan maravillosa como todo lo que inventa o todo lo que reconstruye.
Alan Pauls –a su vez- lo describió a él como nadie.
Pauls bromeó que se imagina a Caparrós diciendo: “Léeme o déjame”(…) “No me arrepiento de nada, no pienso cambiar nada y -lo que es más importante- estoy acá para sostener con mi cuerpo una y todas las páginas que circulan con mi firma”.Exactamente así es Caparrós y exactamente así me he decidido a robar esa máxima de vida hace ya un buen tiempo.
Y esto lo aclaro por un par de comentarios que recibí en la pandórica casilla de correos electrónicos de parte de un par de amigos que quiero mucho y por quienes siento una especial consideración personal e intelectual.
No me alcanza que los integrantes de este gobierno sean menos deshonestos que los demás, porque sencillamente ni siquiera me alcanza que sean honestos.
¿Es mucho pedir que sean inteligentes, eficientes, buenos gestores, buenos administradores y cuidadosos de las formas tanto como de los contenidos?
Las cuestiones personales y privadas de unos son menos o más cuestionables dependiendo de su grifa.
¿Vale reírse y hablar de borracho si es un ex presidente de centro y “pobres hombres que atraviesan un momento personal complicado” si esas mismas debilidades personales las tienen algunos de los de este lado?
Si el Sunca le pasa un presupuesto equis al estado para construir varias policlínicas y luego la diferencia de plata es tres veces mayor, ¿es solamente un error de cálculo?
¿No hay una falla en los controles –al menos- si le pagan de más a una empresa de limpieza?
El honestismo argentino del que habla Caparrós es tan elocuente que no da para comparaciones pero él ejemplifica con Fernando De La Rúa y cuando habla de Alfonsín menciona su final: murió pobre, ergo, fue un buen político.
A ver, lo que se viene publicando sobre los pagos de más en Asse y los contratos de obras del Sunca (hasta parece que los obreros habrían estado un tiempo en negro) son tan insólitos como las explicaciones que brindan las autoridades.
Un desliz.
Un error de cálculo.
Faltaron algunos controles.
“Se va a solucionar para el futuro”.
A ver de nuevo, ok, pongamos que no han robado, como –por ejemplo- Arana con el tema Bengoa, convengamos en que no se llevó un mango.
Aún en ese escenario, ¿Arana no debería pedir -al menos- disculpas a los vecinos de Montevideo, a los contribuyentes, por no haberse dado cuenta de lo que pasaba?
¿Y del maravilloso convenio que firmó con Adeom y los juicios millonarios en dólares que perdió?
¿La ministra Muñóz va a justificar (como lo hizo con Arana-Bengoa-Adeom) ahora con Asse y el Maciel que no sabía nada y no tenía porqué saberlo?
¿Alcanza con que sean solamente honestos?
A mi no.
Creo que a vos tampoco.
A algún amigo mío sí.
Le sugerí que votara a algún señor mayorcito de esos que le dan de comer a las palomas en las plazas que son casi todos buenos.
Pensé decirle que votara un cura pero me abstuve por miedo a que salga un Lugo criollo que tal vez anduvo escondiendo e ignorando hijos por todos lados.
Yo conozco gente honestísima de esa que camina cinco cuadras de nuevo en invierno para ir al almacén a devolver dos pesos si es que le dieron el vuelto de más.
No es el caso de la esposa del senador Huidobro.
No fue a devolver las monedas al Maciel.
Es más no va a devolver nada.
Lo va a canjear por horas futuras de trabajo.
Honestismos aparte, se supone que votamos tipos con ideas para mejorar un país.
Casualmente, tu país, mi país.
De inteligencia, capacidad, ideas, eficiencia y gestión, ni hablamos entonces…
Ok…
Ta bien, perdón, no te enojes… solo preguntaba.
Es una suerte de “son burros pero honestos…”.
“Son incapaces pero no roban…”.
“Son un desastre gestionando y administrando, no les importa un pomo tirar a la basura la plata de los contribuyentes porque lo hacen de despistados…”.
Los delincuentes o corruptos siempre son los otros.
Los tuyos no los míos.
Los que están del otro lado del mostrador como bien dice mi querida amiga Anita Roslik.
En Argentina, se suele investigar a los presidentes por corrupción después que dejan el poder.
Casi nunca durante.
Una mera coincidencia o mejor dicho, descoordinación de tiempos entre la Justicia y la política.
Ahora, que el kirchnerismo comenzó su declive de poder, llega el fin de una era hegemónica.
A la senadora ultra K. denunciada por quedarse con casi todo el sueldo de un asesor la están acorralando en un juzgado.
Y renunció su abogado.
A diario se presentan nuevas pruebas por el enriquecimiento de los Kirchner.
Y la Justicia los comenzó a investigar.
Ya habían procesado antes a De La Rúa y a Menem.
Acá la Justicia investiga poco.
Debería hacerlo más.
Y no solo hablo de Gavazzo o del Goyo.
Hablo de investigar a todos por igual.
A Braga, a Cambón y a todos los demás.
Los tuyos y los míos.
Preferentemente durante, no después.
Durante acontecen las presuntas irregularidades o desprolijidades, por ejemplo, si el vicepresidente aumenta su patrimonio y se “olvida” de mencionar un par de asuntitos en su declaración jurada.
Se llama Rodolfo Nin Novoa.
Y ahora se lo puede ubicar en el Palacio Legislativo.
Tiene una changa ahí, como dice el sabio Pepe.
Eso sí, que llamen antes, no vaya a ser que no lo encuentren porque faltó a laburar.
Martín Caparrós (¿te conté que lo admiro profundamente? Ta ok, es el Alzheimer… perdón) escribió: “La justicia en la Argentina es más o menos eso: una banalidad que repetimos tanto. La justicia en la Argentina es, para empezar, una institución que funciona tan mal como todas las otras” (…) La justicia en la Argentina es, para seguir, el espacio de una desigualdad constante, donde es muy distinto ser cuarentón lechoso que morocho jovencito, donde zafan los que pueden pagarse buenos abogados y capotan los que no: donde las diferencias de clase y los vericuetos leguleyos son mucho más eficientes que cualquier razón o verdad.
La justicia en la Argentina es, para seguir siguiendo, la instancia donde depositamos la esperanza de que alguien haga lo que no hacemos: ante los infinitos delitos visibles –no los ocultos– que cometen los que ocupan el poder político, la sociedad no los sanciona con política –con movilización, votos, repudios varios– sino que espera que alguna vez, cuando pierdan su silla, los agarre la justicia y haga algo”.

Me hubiera gustado tener la ínfima parte de su capacidad para decir eso mismo que pienso pero de acá.
Con honrosas excepciones, acá pasa algo tan parecido, que me asusta un poquito.
Un muchito en realidad.

martes 4 de agosto de 2009

La senadora recaudadora


Honestidad brutal la de la senadora.
Primero tuvo a un empleado de su despacho parlamentario "en negro".
Muy progresista, recontra izquierdista ella, pero a Bruno lo hacía laburar "en negro".
El flaco fue su jefe de prensa, le coordinaba entrevistas, reuniones y hasta llegó a prepararle un par de ante proyectos de Ley: uno sobre la despenalización de la tenencia de drogas para uso personal y otro sobre la igualdad de derechos de parejas homosexuales.
Pero pasó el tiempo y como el laburo de Bruno rindió sus frutos, la senadora le dijo que lo iban a ingresar formalmente a las plantillas del senado como funcionario oficial.
Por cuestiones burocráticas, en administración del Senado demoraron tres meses en pagarle el sueldo y por ello, cuando estuvo pronta la liquidación de setiembre, octubre y noviembre la suma junta le vino al pelo.
Taba chocho Bruno.
Pero, como la vida te da solo pa` quitarte -como bien dice el Seba Teseyra- literalmente a él le quitaron el 80% de sus haberes.
¿Quien?
La Senadora.
Le explicó pausada y tranquilamente, sin que se le moviera un pelo, ni se le alterara la voz, que era “mucha plata” para él lo que le pagaban en el Senado y que entonces solamente una partecita se la podía quedar él y el resto se lo tenía que dar a ella porque –obviamente- tenía muchas más responsabilidades y muchos más gastos que él.
“Es demasiada plata para vos” le dijo con un tono maternal y protector.
Las mismas palabras –exactamente las mismas palabras- que me dijo a mí Alberto Grille cuando le reclamé lo que me debían. Grille es el dueño de Caras & Caretas, de CX 30 Radio Nacional, de varias propiedades suntuosas y poseedor de un currículum que deja al lado suyo a Al Capone como un bebe de pecho.
Bruno precisaba el laburo y acató.
Con una mezcla de indignación y sumisión, acató.
Yo no.
Yo los mandé a cagar, agarré mis petates y me fui chiflando bajito.
No lo juzgo a Bruno Bimbi por eso que aceptó porque cada uno sabe donde le aprieta el zapato.
Conozco sí mis zapatos.
Luego les laudé la diferencia conceptual donde correspondía.
En el lugar donde los delincuentes transpiran y se acomodan el nudo de la corbata.
A Grille, a Fasano y a todos sus cómplices especialistas en delitos, estudiosos de las maniobras de estafas económicas con conjuntos económicos y grandes maestros de los despidos antisindicales, que generosamente se andan preocupando porque los trabajadores no cobren buenos sueldos, claro está, por esa filantrópica e irresistible decisión de vida que asumen para proteger a los irresponsables trabajadores.
Qué pena que la Justicia no se dedique a cuidarlos a ellos y se tome la molestia de indagar cómo hicieron para tener tantos millones de dólares y tantos medios de comunicación entre Fasano y Grille, por ejemplo.
Por ahí tuvo algo que ver eso de andar cuidándole la plata, sus aportes previsionales y los aguinaldos a sus periodistas.
Es algo así como la evolución del socialismo hacia una etapa superior.
Seguro un día de estos, se juntan Grille y Fasano a almorzar con la senadora kirchnerista Diana Conti para charlar de sus vidas en común.
Por ahí se hacen un tiempito entre juzgado y juzgado.
Se van a llevar divino.
Son tal para cual.

lunes 3 de agosto de 2009

Lavalo & Guardalo



Mabel Lolo renunció al Pit Cnt y se siente como un alivio ajeno desde el costado más cruel de la razón y entonces pasó lo que tenía que pasar y como suele suceder con la razón se esfumó en un instante y apareció el QKI hablando de lavar a los pobres, bañarlos y cortarles el pelo y me parece que en el fondo lo dijo en joda porque te juro que entre la motosierra social y el lavadero de pobres fiuuuuu… debe ser un efecto colateral del anuncio de cierre de la fábrica de Jhonnie Walker en Inglaterra lo que le provoca esos desequilibrios sicóticos, pero entonces le pedí a mi vecinita que me dijera si es o se hace y me dijo que ambas dos, entonces seguí escuchando asísinrespiroysinpararunsegundo que dice el seudo periodista argentino y especialista en despedir dirigentes gremiales de su diario, Federico Farsano, que la esposa de Huidobro no es la dueña de la empresa de limpieza que cobró del Estado muchísimo dinero de más porque fue sin querer queriendo, a pesar que en los papeles sí figura como dueña pero cómo los uruguayos somos cultos y herederos de la Suiza de América claro, aprendimos a manejar correctamente aquello de las dos varas y del cristal con que se miran los errores de cálculo a la hora de cobrar de más y que menos mal que no fue la esposa del Cuqui porque sino,,, fiuuuu de nuevo, entonces comprendí que además fuimos, somos y seremos y no creo que ganaremos pero habrá que ver, es decir, vos ve, y sino no veas, hace lo que quieras, manejate, total hoy tengo un día fatal, y supongo que vos también entonces como no tengo mucho tiempo sigo escribiendo rapidito esto sin comas y sin puntos ni nada y te sigo contando que Pedro y Macri son igualitos y que Rody Silva va a tener un programa propio de TV y que tiene unos 5000 amigos en la web, y que seguramente la investigación oficial del caso Blanquita de Salto laudará que “aquí no ha pasado nada” y que si bien la dejaron hecha un monstruito y le amputaron su vida y su dignidad, en realidad, como decía Larralde, “son cosas que pasan” dirá María Julia y sigo un ratito y me imagino que por estos días Fernando Lugo debe tener unos doce o trece hijos nuevos jamás reconocidos, con pecado concebidos en nombre de la Virgen María y las vírgenes de sus parroquias y que mi amigo Horacio me llamó para contarme que salí en Sábado Chou y que salí con la Angelina Jolie uruguaya, es igualita igualita igualiiiiita, y Cerrocerrocarajo!!!!! y que mientras los jóvenes blancos hackean los sitios de Facebook demostrando una vertiginosa capacidad de acción y reacción, mientras el Frente bien gracias y me queda la sensación que a la campaña del FA le falta eso mismo, acción, reacción bastante rock & roll y le sobra –en cambio- naftalina y que me tienen las pelotas por el piso con esa permanente y descarada actitud que tienen algunos grupos frentistas de magros votos, por utilizar la imagen de Seregni para conseguir dos o tres sufragios más y que bien podrían dejarlo un poco en paz al general.
Me tengo que ir.
Ahora sí un punto.
Chau.
Ta Mañana.

domingo 2 de agosto de 2009

La Ley


No.
Te juro que no es joda.
En serio.
Es así, aunque te parezca joda, es así.
Julio Sanguinetti y Gonzalo Aguirre defendieron la Ley de la caducidad de la pretensión punitiva del Estado –sí, la de impunidad- en la revista El Soldado.
En serio.
Ahí además, en El Soldado.
Obviamente dijeron un montón de mentiras verdaderas.
Y no lo hicieron un día cualquiera.
Lo hicieron el mismo día que el diario El País habló del Pepe.
El País habló con la sinceridad de casi siempre.
Con la misma sinceridad con la que elogió y aplaudió a los cívicos y militares que usurparon la democracia en nombre de Dios, arrasaron con la Justicia en nombre de Artigas y vilipendiaron la Patria en nombre de la ídem.
Esa dictadura que ordenó asesinar al Toba –blanco él por si algún despistado tiene memoria Ram frágil o el disco duro mental lleno- y que expulsó cordial y gentilmente a Wilson –tupamaro él, obviamente- por conspirar contra las instituciones.
Ese diario –magnífico diario periodísticamente hablando, pero patéticamente vulgar, editorialmente hablando- ese diario, habló del Pepe en su editorial de hoy.
Un asco de cosas dijo, obviamente.
Habló de su pelo, de su pasado guerrillero, de su pasado como diputado, de su pasado como ministro y de su asado.
El País habló de todo.
Excepto una cosa.
De su presente.
De que es el tipo más apoyado -democrática y electoralmente- del país.
De que es, además de un viejo sabio, un buen hombre.
Por sobre todas las cosas, es un buen hombre.
De eso omitió escribir el editorialista del periódico caganchero.
El punto es que coincidentemente este mismo día se conocieron las vehementes defensas públicas de la Ley de Caducidad por parte del bebedor compulsivo de constituciones y el presidente que nunca perdió una huelga.
Personalmente, sentí una mezcla de lástima y asco.
Por un lado me dieron pena y también un poco de asquito con sus declaraciones realizadas para la honorable revista El Soldado, sede vitalicia y refugio intelectual del General Iván Paulós.
Hablaron de revanchismo, de honor y hasta mencionaron la palabra que ofendieron con su accionar: La Ley.
Osaron hablar de La Ley.
El mismo día que el editorialista de un diario habló inmundicias de un veterano ciudadano que está quemando sus últimos cartuchos pensando –invariable y obstinadamente siempre- en los que menos tienen.
En octubre, se vota un presidente, pero también una forma de entender y construir un país.
Y aprovecho esta oportunidad -que la señora Internet me brinda- para contarte algo.
Una vez más, tengo ganas de confesarte algo.
No sufrí daños directos por la dictadura.
No torturaron a ningún pariente cercano mío, ni asesinaron, ni hicieron desaparecer a nadie cercano mío.
Igualmente, sufrí muchas de las historias de dolor y desgarro como si fueran las mías.
Cercanas y lejanas.
Me enamoré perdidamente en la adolescencia de Alejandra Rosencof.
Cada vez que pienso en ella me acuerdo de su sonrisa hermosa abrazada a su papá cuando lo liberaron.
Ahora mismo la estoy viendo.
Gracias a la vida que me ha dado tanto, ahora es mi amiga.
Y gracias a la vida pude conocer mucho más acá en el tiempo a dos mujeres hermosas del alma.
Ana Roslik y Marys Yic.
Ellas también me demostraron cómo se puede sobrevivir a la obstinada y porfiada crueldad del dolor.
Mis amigas Alejandrita, Marys y Anita son tres hermosas razones para anular esa ley de mierda, que le otorgó impunidad, inmunidad, indecencia y especialmente, vergüenza a algunos pocos mal nacidos de esta tierra.
Y –catarsis mediante- quería decírselo a ellas con la excusa de contártelo a vos querido amigo y cómplice lector.
Por los chiquitos que faltan, por los chiquitos que vienen…
Uruguayos