Ya no está Bush, ya no huele a azufre y todo se degusta con otro paladar.
Los periodistas no nos horrorizamos ni alzamos nuestros micrófonos ni nuestros teclados denunciando las bestialidades de Honduras como lo que ocurrió en Bagdad o en Palestina.
Me dirás... ufff. "no podes comparar..." y no, no puedo comparar...
Aunque si puedo comparar... ¿cuál es la regla con la que tengo que medir las aberraciones?
¿Hay menos malas?
Bueno, ta bien, por ahi me convences...
Lo que es incuestionable es que Honduras tiene “menos prensa” y tal vez el Golpe de Estado de allí tiene el marketing que se merece.
Deponer a un presidente, sacarlo del país en calzoncillos, cortarle el agua y la electricidad a una embajada extranjera y asaltar y desguazar radios y canales de televisión son acciones que pasan casi desapercibidas para nuestras conciencias eduardogaleánicas del Facebook.
Las repúblicas bananeras nos acostumbraron a darle el lugar que se merecen.
Expulsaron una misión de la OEA y el mundo siguió andando por los “atorrantes” del QKI, las cuevas de Mujica y los insultos de ambos.
La cancillería uruguaya casi no se entera de lo que sucede en Honduras.
Nosotros los periodistas tampoco.
Creo que somos los que menos nos enteramos de los dos medios asaltados por unos sesenta soldados de la bestia de Micheletti... y del resto de las cosas que estan sucediendo en Honduras.
La comunidad internacional más o menos.
La gente en las calles de allá lejos, en el Caribe sí.
Lula también.
A nivel de la diplomacia internacional parece que es de los pocos que se enteró.
Y actuó.
Menos mal…
Se ve que nuestras venas ya no estan tan abiertas y ya no son lo que eran en los sesenta y ya no somos tan yankees go home ni fuckyou men como antes…
La culpa debe ser del negro simpático que nos distrajo la conciencia...
Y que Honduras queda mucho más lejos que Palestina y Bagdad.
Casi que le dedicamos más centímetros y minutos a los cambios del maestro Tabárez que a los gases lacrimógenos de Micheletti.
Jodete Zelaya…
Manejate brother….
Al menos tenes a Lula…
Algo es algo…
(PD: Me acaba de llegar un pps en mi Facebook que habla unas frases preciosas sobre los niños de África... Pará que apago mi IPhone y mi IPod así lo leo tranqui...)
martes 29 de septiembre de 2009
La culpa es de Obama
lunes 28 de septiembre de 2009
En Pelotas...
También transparenta identidades programáticas y conceptuales.
Como la campaña mediática del FA es un desastre, el candidato nacionalista -seguramente- supuso que valía la pena salir a provocar un poquito…
(Los militantes de izquierda salen a dar la cara y todos los días sorprenden con alguna acción como para ponerle el pecho a lo poquito que hace la estructura partidaria fosilizada como nunca, sin ideas como casi siempre y sin casi nada bueno por la tanda que la mires).
Entonces, Lacalle salió a empardar el desastre.
Luis Alberto Lacalle le reclamó a los pobres que trabajaran y pidió plata y “ayuda” para los productores del campo.
Los 80.000 “atorrantes” que indignaron a Lacalle por recibir unas monedas son un asco de gente que aceptó limosnas de emergencia, pero no ofreció contrapartes justicieras.
A Luis Alberto Lacalle lo indigna que no hayan “devuelto” a la sociedad esos $ 1.363 suculentos pesos mensuales para subsistir en la indigencia y no caerse hasta de ahí, por que (lugar tan vulgarmente común que hasta me da vergüenza escribirlo, pero bueh, ahí va...), dijo: “lo pagamos todos”.
Aún sin detenernos en el hecho que muchos de esos “beneficiarios” del Plan sí brindaron la contra parte y cocinaron, pintaron, construyeron y limpiaron más cosas que las que debían, el punto es insignificante para la lógica del ex presidente.
Dijo el sábado que son 80.000 “atorrantes” y que “no hacen nada” y listo.
Todos ellos son atorrantes…
Porque en realidad los pobres generalmente son atorrantes.
Son pobres porque quieren y porque prefieren tomar vino que ir a laburar a la Ciudad Vieja o al WTC…
En tal caso, yo también soy un atorrante por que prefiero tomarme un tintillo que ir al WTC.
Terrible atorrante soy entonces…
A diferencia de los Benhamou, los Rhom, los Julita Pou y tantos otros nobles uruguayos que han recibido plata de la sociedad –esa que “pagamos todos”- a cambio de nada.
No se a vos, pero a mi Lacalle no me preguntó si me parecía bien regalarle acciones del Banco Pan de Azúcar a su esposa, a cambio de nada.
Ninguna contrapartida social.
Habló también de esas migajas del Plan de Emergencia como una “acción solidaria” seguramente para ligar nuevamente a su esposa…
Si la asociación de ideas -con las acciones del Pan de Azúcar- no me falla, lo que dijo el presidenciable, más que un lapsus, fue un acto que anduvo lindando el cinismo…
Perdón la obviedad, pero con la lógica de Lacalle, los 100.000 atorrantitos que recibieron sus computadoras gratis, bien podrían hacer algo por la vida, a cambio de esa plata “que pagamos todos” y que en realidad podría destinarse a gente más importante como, por ejemplo, los dueños de bancos fundidos o sino a algunos productores -deudores endémicos del sistema financiero estatal- correligionarios de pura cepa de nuestra patria baguala.
Insisto, perdón la obviedad argumental, pero –se sabe- la imbecilidad tiene cara de campaña electoral, más precisamente de “ésta” campaña electoral y yo no me excluyo por razones obvias…
Si a ellos no se les cae una puta idea, qué te hace pensar que a mi sí…
lunes 21 de septiembre de 2009
Golpes bajos

Lacalle: "Mujica vive en una pocilga..." y agrego yo el complemento a su pensamiento que -aunque no lo haya dicho expresamente- seguro lo sintió: "y no como yo que vivo en una casa como Dios manda... y como me merezco..."
"En esa cueva en la que vive..." agregó el ex mandatario blanco... Luis Alberto Lacalle.
Sanguinetti: "Mujica es el viejo Vizcacha...", una más, sumo, aporto...
A ver, convengamos que lo que se juega en octubre y noviembre es bastante más que un cargo o un sillón presidencial.
Las transformaciones iniciadas por este gobierno (notoriamente más humano e infinitamente más sensible que los anteriores que soportamos) requieren oxígeno. Necesitan espacio y tiempo. Y más tiempo.
Y más ideas.
Y acciones.
Sería un retroceso fatal que los De Posadas, los García Pintos, los Gavazzo, los Millor celebraran la noche del escrutinio.
El argumento es vulgar pero es el primero que se me ocurrió.
Solo con pensarlo se me frunce el futuro.
Julio María Sanguinetti (sí, ese que nunca perdió una huelga...) la semana pasada se abrazo a Luis Alberto Lacalle como quien se aferra a un rencor.
El salvavidas de Luis Alberto es la esperanza de “ellos”.
Y los errores no forzados que –como en el polvo de ladrillo- suelen definir las elecciones, nos están dejando –peligrosamente cerca- de tener que revertir un match point en contra.
Tamo en el horno…
Porque a las frases del Pepe -erróneas, imperdonables en una recta final- hay que sumarle un golpe bajo que -casualmente y si se me permite la redundancia- bajó del norte.
Las declaraciones de Tabaré Vázquez fueron algo así como el tiro de gracia que –dicho sea de paso- de gracioso no tiene nada.
Si hay algo que a los uruguayos nos rompe las pelotas es cuando patean a alguien en el piso.
El señor oncólogo lo sabe.
Más que nadie lo sabe porque –por ejemplo- cuando a él lo insultó la presidenta argentina en la cumbre de Mar del Plata por el tema Botnia, la oposición al unísono lo respaldó y cuestionó severamente a la reina Vuitton.
Y bien que podría haber sacado réditos…
Como sí lo hace ahora con Mujica, lógicamente, pero porque estamos en tiempos electorales.
¿Qué necesidad tenía Vázquez de declarar que Mujica a veces dice “estupideces”?
¿Qué necesidad?
¿Qué aporta?
Nada.
Distanciarse de los dichos no lo precisaba porque todos los que los leímos o los escuchamos sentimos una bronca bárbara y nos distanciamos de ellos…
Y unas ganas enormes de putearlo a Mujica que ni te cuento. O si te cuento.
A Vázquez tal vez se le llenó el ego de papelitos al saberse aprobado por el 74% de los uruguayos a esta altura de su gestión.
Y eso lo posiciona como elegible para las próximas…
Y no es lo mismo ser el único presidente de izquierda que ser “otro” presidente de izquierda… y volver al sillón después que lo ocupó un hombre bueno, sabio, querido como pocos, sensible como él solo.
Supongo que el golpe bajo de Tabaré dolió en el corazón de la izquierda.
No me consta pero lo supongo.
Leí algunas declaraciones que dan pistas y traducen y acusan el golpe.
Alcanzaba con una llamada privada y que allí, entre dos celulares, Vázquez se sacara las ganas de decirle lo que pensaba.
Ta bien que esté en el norte, allá arriba y que su despacho presidencial está en un piso alto, pero en realidad habría que avisarle que no está tan arriba.
En realidad no está por encima de nadie, bah.
Por más presidente que sea.
Debería saberlo.
Por algo es doctor.
viernes 11 de septiembre de 2009
Historias ínfimas
Discuto cada tanto con mis amigos argentinos hasta poner en juego nuestra amistad y la honorabilidad de los argumentos de ambas partes, dos o tres temas sustanciales de vida: que Borges, Gardel y Sofía Zámolo nacieron en Tacuarembó, porque está científicamente probado y porque además merecen ser uruguayos. Y otro de esos temas de debate es que en Montevideo sobreviven los cafés más maravillosos del Río de la Plata.
Y sobre éste último punto, es bien fácil cerrarles la línea argumental: se les regala el libro que publicó mi amigo, el maravilloso artista y fotoperiodista Leo Barizzoni, junto a Mario Delgado Aparain y Carlos Contrera y se termina la discusión.
La joyita que hicieron lauda cualquier controversia al respecto, como lauda todo lo que hace ese gran puntero derecho de la vida, al que felizmente lo echaron como un perro de Peñarol y de las selecciones uruguayas juveniles de antaño, para deleite de los ojos y el corazón, desde el día que no tuvo más remedio que dedicarse a mostrarnos la vida a través de su talento y sus lentes.
(El místico de Leo retrata y captura todo lo que ve de la misma manera que su inolvidable papá, el gran Cacho Barizzoni -de pie señores- capturaba el cariño de la gente en las redacciones que habitaba y yo -lo digo en voz alta- tuve el honor de compartir una con ambos. Perdón el deslíz... ahora si retomo el hilo...).
Ayer me encontré con un café -irrepetiblemente mágico- de la calle Viejo Pancho, que se llama “La Hacienda”.
El pocillo fue apenas una excusa para saborear una historia mágica digna de mención de parte de alguno de los tantos fantásticos narradores de historias que tiene este país. Que felizmente está lleno…
Pero como no soy quién para pedirle nada a nadie, me detengo yo a contarlo acá, en mi recoveco del alma que es este Blog.
Y te lo cuento porque si bien, yo tampoco pretendo glorias ni laureles, suelo pasar al papel o acá, experiencias totalmente personales, elementos muy parciales que juntados no son tales, con mis biromes y mis servilletas y mis teclas.
Bueno, ayer mientras admiraba algunas botellas antiguas divinas, que descansan y testimonian el paso de los años, un señor educadísimo que se llama Antonio, me contó que hace casi medio siglo que está ahí.
Junto a esas botellas.
Y me mostró una nota de un diario, que hablaba del cuadro del barrio -que se llamaba El Viejo Pancho-y que, ampulosa y orgullosamente rezaba: “El Viejo Pancho, una leyenda fulgurante de los ‘60 y ‘70”.
Y en el colgado agregaba: “La muchachada de un equipo de barrio que hizo historia”. Supongo que debe haber sido la última vez que en un diario se habló de algo “fulgurante” y de una “muchachada”.
Don Antonio me presentó en la foto a varios conspicuos integrantes de esa muchachada fulgurante y triunfante del barrio y también me señaló algunos que ya no están acá abajo, en este barrio.
También me contó cómo consiguió una latita mágica que tiene allí, en orgullosa exhibición que dice: “Emergency Drinking Water” que se la trajo un viejo navegante, y parece que las llevaban durante no me acuerdo que guerra en los barcos “por si naufragaban”, para tener -al menos- agua potable.
Todo lo que allí sucede, en el café La Hacienda, parece tener la solemnidad del Uruguay del Pepe Batlle y Baltasar Brum. De Grauer y el flaco Zitarrosa.
Es otro de los refugios donde se sigue venerando el honor de otros tiempos.
Antes de despedirme de Don Antonio, entró un parroquiano con una caja chiquita.
Llevaba allí las cenizas de su padre, un viejo conocido de Antonio que “paraba” allí.
Su hijo llegó hasta allí para que Antonio se despidiera de su amigo, antes de esparcirlas en el mar. Antonio se puso varias gotas de whisky Vat 69 en su mano, las tiró sobre la cajita y también sobre quien la sostenía en sus manos y después hizo el gesto de la Santísima Trinidad.
No sé quien tenía más emoción en el alma, si Antonio o el hijo de ese señor.
“Lo hice con esa marca porque era la que tomaba su papá” me dijo con un hilito de voz.
Y entonces comprendí que me tenía que ir rápido de ese lugar…
Tuve miedo de cruzarme con algún fantasma del pasado, de esos que siguen habitando en ese café.
A pesar de ser abogado es buen tipo
Mi amigo Rodrigo Díaz Amonte es tan consistente en sus convicciones que hace un par de semanas viajó a Cuba porque un amigo suyo cubano de la Onu, le dijo que tenía que conocer desde dentro al régimen para poder opinar sobre Fidel.
Entonces agarró un día, se fue a una agencia de viajes y sacó un pasaje.
Así nomás.
Y se fue para allá y volvió impactado.
Comparte más cosas de las que se imaginaba sobre la realidad de allá y sigue discrepando con otras varias.
No me extraña lo que hizo porque él es así.
Obsecuentemente porfiado cuando se propone algo.
Y hace diez años se propuso defenderme (junto a otro fenómeno, Carlos Freira Serrat) y se propuso ganarle mi juicio a Fasano y compañía y lo hizo.
Lo hicieron.
Lo que no estaba en sus planes era que la Justicia uruguaya se iba a tomar una década en laudar la controversia, pero eso es una nimiedad.
Obviamente –lo admito- la Justicia tuvo, en todos estos años, cosas bastante más importantes para ocuparse que de Fasano y de mí plata.
Y de absurdos esta repleto el cajón de la Justicia.
Sin ir demasiados jueces más lejos, en Argentina ayer condenaron a un homicida que mató a su novia de 75 puñaladas, apenas con unos míseros cinco años de cárcel…
El fallo condenatorio nos explica que como el tipo estaba borracho tuvo “un quiebre biográfico, una conducta inesperada e inédita".
Por ello comprendo que lo mío es una bicoca como las del shopping.
Y como -además- me encuentro pasando por tiempos epicúreos, me lo tomo –como casi todo- con mi mejor sonrisa y miro a la señora de la balanza y le digo: “¿sabes qué? minga me importa que te hayas tomado diez años para cerrar esta página.
¿Precisas diez más?
Dale tranqui…
Tengo todo el tiempo del mundo…
Y tengo el mejor abogado del mundo.
El “chiqui” para sus amigos… "Obdulio" para mí….
Matrícula XXXX para el Colegio de Abogados.
Rodrigo bancó el temporal cuando las papas y los falsos testimonios quemaban.
Rodrigo se la bancó heroicamente, me defendió como nadie, algo que, lamentablemente no puede decir la contraparte, ya que sus abogados renunciaron.
Hay un dicho muy conocido que habla de lo que sucede cuando los barcos se hunden…
¿En qué estas pensando?
¿En el de las ratas???
Naaaaaa...
No seas malo…
Te fuiste al carajo…
Yo hablaba del que dice que el capitán es el último en abandonarlo…
Y Rodrigo Díaz Amonte es el capitán de mi barco y sigue al frente de ese timón porque nunca lo abandonó.
Y cada mañana, cuando salgo a correr por la rambla -a mirar a las divinas vecinas que tengo- y mas o menos a las 8 menos cuarto me cruzo con uno de los ex abogados de Fasano, que se llama Carlos Uriarte, pienso: “pero qué abogado más crá que tengo che...”.
Un fenómeno Rodrigo.
miércoles 9 de septiembre de 2009
Días de Radio II
A propósito no fui.
No quería cruzarme con los tipos que hacen el mejor programa de radio que escuché en mi vida, que se llama No Toquen Nada (Océano FM, de lunes a sábado, de 8 a 12) y parecer un pelotudo más de los miles que les deben decir a diario, cuando se los cruzan en todos lados, que los admiramos. (Porque ellos nos deben ver así y les debemos romper las pelotas parándolos por la vida para agradecer el periodismo que hacen. Por suerte no ando por las mismas calles que ellos y no me los he cruzado...)
Pero acá, puedo darme la libertad de hacerlo y quedar como un reverendo pelotudo, porque estoy entre amigos.
El punto es que, como en este Blog, me doy yo mismo y ante mí, la chance de hablar de la vida que me rodea y me codea, supuse deliberadamente que existirá una persona en algún lugar del planeta que no conozca NTN y ni conozca a Joel Rosenberg ni a Ricardo Leiva ni a Carlos Tanco ni al resto de los periodistas de Océano FM que realizan toda la programación de la semana y para esa única persona es que escribo estas líneas.
Bo, gil, si a vos te hablo, no mires para atrás, a vos te hablo… no podes ser tan gil.
Sintonizá por la güeb o clickeá en tu dial una radio fantástica en formas y contenidos.
Vas a aprender todo lo que no aprendiste en tu errónea vida que –seguramente- estuvo cargada de desaciertos y fracasos.
Gil, aunque no te lo merezcas, vas a conocer un grupo de periodistas fantásticos, serios, profesionales, rigurosos y además, creativos, graciosos, inteligentes, modernos, con cabezas de otra galaxia.
Ah, por si fuera poco, ahí labura un flaco divino, tierno, humilde, sabio, divertidísimo que se llama Carlos Tanco.
Y que también por su culpa me perdí anoche la presentación del libro de Dobrich.
Para que sepas gil de cuarta, ese Tanco es el tipo más inteligente que vas a conocer en tu opaca vida (si a eso que tenes se le puede llamar vida, bah).
El tipo se llama Carlos Tanco y se esconde -cada día menos- en el refugio de humildad denominado “Darwin Desbocatti” y dice de una manera única e irrepetible las verdades más verdaderas que te puedas imaginar.
Gracias a su inteligencia superior, nos despabila todos los días la modorra mental en la que solemos caer el resto de los mortales que habitamos esta parte de acá.
Gracias a él, podemos ver y entender muchas cosas que solos seguramente no podríamos.
Y esto no pretende ser una acción de gracias hacia él, o hacia NTN, o hacia los demás colegas que trabajan ahí, en esa radio divina.
Es lo que se llama en la jerga, hacer "periodismo de periodistas".
Algo que me encanta hacer.
Para putear a los que denigran la profesión -a quienes deliberadamente rotulo “los Julio Ríos del periodismo”- pero, especialmente, cuando de elogio y agradecimiento se trata.
Y como yo no hago radio, puedo decirlo bien libre de inmodestas culpas, de pasadas de mano por el lomo y de estúpidos y enanos celos profesionales.
Sabelo.
En tiempos donde campea impunemente la vulgaridad y la chatura, lo que hacen ellos es un remanso para el alma.
Una caricia al buen gusto.
Un guiño a la cultura uruguaya (como siempre digo, en la más desprejuiciada y amplia versión del término “cultura”).
Escucharlos nos hace un poquito más cultos.
Un muchito, en realidad.
Varios muchitos.
Mi eterno, solemne, formal y cortes agradecimiento a Carlos Tanco, al macro, al borres y a sus compañeros de trabajo.
En mi nombre y en el de algunos más.
Faltas vos, gil.
No te los pierdas.
Son fantásticos.
¿Te quedó claro?
Ok.
Ana Roslik
Tiene dos hijos coincidentemente divinos y vive lejísimo.
En realidad vive re cerca porque siempre está por acá, pero debería vivir un poco más cerca de mi vida, porque tengo muchos cafés para laudar a diario con ella y que si los preparo y los llevo hasta Suiza, seguro se me van a enfriar.
Por alguna razón de fuerza mayor o de fuerza menor -vaya a saber cuál de ambas dos es la que prima- no puedo darle hoy un beso en su mejilla y decirle que es una divina.
Entonces, hice un esfuerzo titánico y pensé… ¿cómo hago para enviarle un beso y que ella realmente lo sienta? Y busqué y le pregunté a mi amigo el señor Gugle, que todo lo sabe y siempre me ayuda a encontrar respuestas y me dijo: “escribile algo en tu blog, bobito, obvio”… así mismo me contestó y entonces me dio un poquito de vergüenza no haberme dado cuenta solito que esa era una opción decorosa y que haya tenido que ser el señor Gugle el que me avivara…
Entonces acá estoy y si bien, no sé si ella tendrá tiempo hoy -entre tantos mimos y abrazos y besos y más besos- de leer este paupérrimo y escasísimo beso escrito desde el corazón, estoy casi seguro que otro día va a poder hacerse un tiempito y seguramente lo va a poder recibir.
Mi amiga se llama Ana Roslik, pero para mí es Anita.
La divina de Anita Roslik y que yo espero con toda mi alma que pase un muy feliz cumpleaños, rodeada de sus afectos de siempre.
La adoro.
Sabelo.
martes 8 de septiembre de 2009
Un poquito más adelante
El viejo lobo de las redacciones, capitán y timón de cierres, tapas, balotajes y especialmente, autor conceptual de muchos de los análisis políticos ideológicos más sesudos que conocí, mi amigo Raúl Legnani, suele hablar consigo mismo del próximo gobierno que vamos a tener.
Lo bueno es que a veces -hielos mediante- también lo charla conmigo.
Anoche, estaba muy emocionado.
En un papelito de morondanga, tenía unas cifras escritas con unos números espantosos (qué letra de mierda que tenes m’hijo) y como yo había estado todo el día al palo, entrevistando gente, no tenía idea de qué se trataba.
Pero le brillaban los ojos.
Le sonó el celular, era el innombrable.
Lo llamaba el nauseabundo desde su oficina para comentar los datos de Cifra.
Quería saber la opinión de Legnani, supongo yo que para titular la tapa de hoy.
A uno lo motivaba vender más diarios y facturar y recibir angurrientamente -aún- mucha más publicidad estatal proveniente de las empresas públicas amigas (talón -más que de Aquiles- de mierda de esta administración, casi tan censurable como para los gobiernos anteriores, la única diferencia son los montos).
Al otro lo conmovía la sola idea de que en noviembre los uruguayos elijamos a un gran hombre, sabio, honesto, bien intencionado, como presidente.
“Hace 40 años queríamos cambiar el mundo, hoy queremos cambiar un cachito la corteza cerebral del pueblo uruguayo” dijo Mujica hace poco.
Sabio el tipo.
En un discurso reciente, habló de la vida y de la esencia.
"Cuántas horas en el Sportman y en los boliches cercanos de la Universidad, si reforma o revolución, y se nos fueron años potrancos queriendo dibujar un mundo mucho mejor” (…) “Ahí está Lula, no ha hecho ninguna revolución, pero sacó a 50 millones que estaban sumidos en la indigencia y les dio categoría de sociedad”.
Profundo.
Simple.
Claro.
Inteligente.
Al Pepe además, lo acompaña en esta –su última gran batalla- un tipo brillante que –ahora, al fin- parece haber entendido el mensaje de sus compañeros frenteamplistas de las bases.
A Danilo Astori se lo nota más humilde.
Más sensato.
Ya no habla tanto de Seregni sino de lo mucho bueno que hizo este gobierno.
Algo que resulta imprescindible para profundizar las políticas sociales, productivas y macro económicas de la izquierda.
Ni más ni menos que todos nosotros.
Bien parecida a una certeza.
Mi amigo Legnani confía.
Y yo también.
Y los datos de la última encuesta de Cifra, creo que nos dan la razón y por ello, no está mal que confiemos.
viernes 4 de septiembre de 2009
Un beso y una flor
Por prejuicios, hasta hace un tiempo, solía hablar de “asistentes”, “productoras”, “coordinadoras” y otras tantas variantes eufemísticas de una profesión de riesgo como pocas.
Ellas deben pilotear y conducir una nave díscola, en aguas siempre turbulentas y en condiciones climáticas siempre –invariablemente siempre- conflictivas y con márgenes de maniobra casi nulos.
Y a pesar de la culposa relación que tiene mi conciencia con esta fecha marketinera y frívola como casi ninguna, sentí la necesidad de escribir unas líneas de absoluto reconocimiento –formal y cortés como diría el maestro Charly- hacia el trabajo de la mejor secretaria ejecutiva del mundo, que se llama Rosina Beramendi y trabaja en ADM.
Ella es tan divina que todo lo puede.
Organiza, agenda, recuerda, corrige, atiende, apura, espera, excusa todo lo que allí sucede.
Además, es ella quien coordina mi agenda, cuida los tiempos de cierre de la revista y protege los contenidos periodísticos de nuestro trabajo.
Es una divina por donde se la mire.
Nadie hace ese trabajo mejor que ella.
Y por si faltaran méritos, además tiene la admirable capacidad de soportarme.
Una ídola –mismo- que tiene bien ganado su lugar en la eterna gratitud y consideración de los que la conocen, especialmente por soportarme y por bancarme.
Rosina Beramendi, además de ser la mejor secretaria ejecutiva del mundo, es mi compañera de trabajo.
Y eso me llena de orgullo.
miércoles 2 de septiembre de 2009
El voto que el alma pronuncia
Do jamás se pone el sol se pone el sol y que heroicos sabremos cunplir.
Como dice Carlos Tanco, el más sabio de todos nosotros (los hijos de Obdulio).
Con muchos tildes en la “a” y, especialmente, pronunciando bien fuerte la “n”.
Esa “ene” de cunplir que es la misma de Adeón, de sepanlón, de chapón y de varios otros “on” de los que nos habla Darwin.
Leyendo una nota de opinión de un buen periodista de El Observador, Leonardo Pereyra, en la que habla de la “obligación moral” de José Mujica de su supuesta responsabilidad de ganar las próximas elecciones, me decidí a escribir acá, en mi chacrita, en mi recoveco del alma -que es este Blog- absolutamente subjetivo, parcial, flechado directamente hacia mi conscientia, para intentar refutar esa afirmación y para justificar mi voto de octubre y de noviembre próximos.
Según la teoría de Pereyra, Luis Alberto Lacalle se debería dar por satisfecho por haberle ganado la interna nacionalista al guapo Larrañaga. Ergo, no es un fracaso perder una elección presidencial luego de haber sido presidente y de tener que disputar una contienda electoral con un ex guerrillero, mal vestido, zurdo, desaliñado, pobre, con pocos dientes y feo.
Y que además –un detalle absolutamente menor en relación a todos los sustanciales elementos mencionados anteriormente- propone construir un país más solidario, infinitamente más justo, más digno y más democrático, desde el más profundo y antropológico significado del término, que el que venimos arrastrando desde el siglo pasado.
Mi colega Pereyra centra su teoría en la supuesta responsabilidad de Mujica en ganar la próxima elección, deslindando a Lacalle de cualquier similitud política, por el simple hecho de encontrarse en la categoría de “vencedor” de una interna partidaria.
Como si el QKI no lo fuera.
Obvio, el ex guerrillero, fofo, encorbado, mal hablado para los códigos de los medios masivos, desaliñado, molesto, mosca en la sopa política vernácula, piedra en el zapato del stablishment local, triunfó pero no triunfó en la interna.
Llegó de un repollo que vino de París.
La campaña de su otrora contrincante el ex ministro Danilo Astori, no confrontó en nada su rol de candidato a presidente.
Astori le cedió gentilmente la candidatura a la mayor investidura que pueda aspirar un ciudadano, digno hijo de Obdulio.
A ver, para decirlo sin vueltas, tengo la lupa más grande del mundo para cuestionar los errores, las omisiones -las cagadas bah- de este gobierno al que -convencida, racional y emocionadamente- voté, apoyé y respaldé.
La lupa microscópica con la que evalúo cada acto de este gobierno, se condice directamente con la expectativa que deposité en la urna y en la decisión de vida.
Los voté pensando en mis adorados y amados hijos.
Nada más y nada menos.
Y a los restantes oferentes, no los juzgo con la misma vara, porque sencillamente ni siquiera los tengo en carpeta.
Llover sobre mojado no aporta demasiado.
“Sé lo que hiciste en el gobierno pasado” es uno de los pocos grupos a los que me he adherido en mi Facebook…
Pero la teoría de Pereyra me motivó a reflexionar algo más…
¿Qué es lo que vamos a votar en octubre y noviembre?
¿Un desafío?
¿Un candidato?
¿Un partido?
¿Un traje de alpaca?
¿O una idea de país?
Una esencia…
Una ética…
Un proyecto de país pensado para los más y no para los menos…
Esa invocada responsabilidad de ganar las próximas elecciones –contrariamente a la teoría de mi colega Pereyra- creo que no se deposita en Mujica sino en nosotros.
De nosotros depende optar por un modelo de país para nuestros hijos.
Optar y elegir.
Incidir.
Decidir.
Ese es el voto que el alma pronuncia y esa responsabilidad muy lejos de caberle a Mujica nos implica a nosotros.
Es nuestra.
Y que heroicos sabremos cumplir.
Al menos, eso espero.
Y si no la -sabremos cumplir- nos tendremos que hacer cargo.
Nosotros, no el Pepe.
La “obligación moral” (sic) de la que habla Pereyra en su columna, muy lejos de pertenecerle al Pepe en las próximas elecciones, la tenemos nosotros.
Votá lo que tu conciencia te susurre y hacete cargo del próximo gobierno.
Vos.
Yo.
Nosotros.








