“Espero que Tabaré se defina cuanto antes si va a ser candidato en el 2014 por que tengo que construir un candidato y eso no se hace de un día para el otro”.
“Tengo”.
La mesiánica catarsis de la primera dama es –patéticamente- surrealista.
Ella cree que puede y supone que va a construir a un eventual presidente del Uruguay.
Ella es la que -desde su limbo político/irreal- dirige a los rebaños frenteamplistas y no frenteamplistas -supuestamente votantes de heladeras- para gobernar el país los “otros” cinco años.
Estimado amigo lector de siempre, no voy a ofender su capacidad de análisis/dignidad/asombro para analizar el insulto a su inteligencia.
Ella, la autoproclamada dueña, qué digo dueña, conductora, qué digo conductora, protectora, qué digo protectora, sabia/iluminada/elevada por el resto de los rebaños adiestrados en los extintos heroicos comités de base, nos dice que va a velar por nuestros futuro como colectivo y como país.
Clap, clap, clap…
Aplausos por favor, aplausos.
Claro, me se olvidó mencionar algo.
Y tal vez a ella, a nuestra primera dama, se le olvidó recordar que una manada de incrédulos, obsecuentes, confiados, esperanzados uruguayos, le otorgamos un voto de esperaza a su esposo, el sabio Pepe –perdón- don José Mujica Cordano- para que nos gobierne éstos cuatro años y medio que se nos vienen.
Porque cabe recordarle a Lucía, que ellos acaban de asumir en el gobierno y tienen miles de prioridades (supongo) que atender como Salud, Educación, Seguridad Pública, y otros tantos etcéteras, que están –redundo- prioritariamente antes en la agenda cotidiana de nuestra sociedad que los candidatos (léase sillones/cargos) del 2014.
“Yo ya no pertenezco a ningún ismo” canta el rosarino Fito.
Entonces –convengamos- no hay que ser (no digo Sócrates) siquiera el impresentable Hugo Chávez Frías, para decir: “Por qué no te callas Lucía… por qué no te callas…”.




