martes 9 de febrero de 2010

Nervioshos


Días aciagos para dos presidentes de facto.
Kirchner en un CTI y Chávez expropiando por las calles y decretando aumentos de energía de 200% en un país al que –felizmente- le sobra petróleo.
El ex golpista Hugo Chávez Frías realizó un “expropia-tour” por el centro de Caracas.
Y ese edificio tan bonito qué es? preguntó él.
-“Una joyería” le respondieron.
“Exprópiala”, le ordenó a los gritos al alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, incluso frente a las cámaras de TV adictas a su publicidad oficial (porque las otras ya fueron clausuradas).
"¿Y aquel edificio que está en la esquina?", preguntó el coronel presidente de Venezuela.
"También tiene locales comerciales", le respondió Rodríguez. "¡Exprópiese!", insistió Chávez.
"¡Exprópiese!", "¡exprópiese!" reiteró decenas de veces a los gritos caminando por el centro de Caracas.
En los últimos meses, el bolivariano –recontraprogresista- y por supuesto, amigo de enviar valijas con millones de dólares a sus amigotes de acá abajo, ahora se dedica a clausurar medios de comunicación que no dicen que él es la más bonita del reino, y que publican fotos de gendarmes con armas de hierro con anzuelos de 20 cms. para enfrentar a estudiantes díscolos que osan pedir que no clausure diarios ni cierre radios ni levante canales de TV.
Además, se ha dedicado a expropiar empresas, supermercados, medios, edificios y hasta casas bonitas, por haber cometido ese terrible pecado capitalista de ser casas bonitas.
Obvio.
Como Lenin & el Che hubieran deseado.
Casi 2000 auto servicios y supermercados han sido clausurados por aumentar los precios algo así como un 20% (después de la devaluación que impuso el presidente) pero que no se condice con el marxista criterio de aumentar un 200% la luz, y que no amerita –obviamente- clausuras ni impugnaciones de sus aleccionados ministros.
Enfrente, cruzando el charco, Néstor, el presidente de facto, se recupera en un CTI de una dolencia cardiovascular por stress.
Luego de ser denunciado por la compra de US$ 2.000.000 unos días antes que el dólar aumentara su cotización (algo que casualmente pudo saber ya que su esposa –casualmente- era en ese momento, la presidenta del casual país donde devaluaron la moneda, y él –casualmente ídem- se vio favorecido con el tipo de cambio) y de la crisis mundial que provocó su decisión de expulsar al presidente del Banco Central por no acatar la orden de desviar las reservas del país a favor de la caja chica del gobierno, Kirchner se estresó.
No pudo más.
Puteó, gritó, insultó, ordenó, hasta que no pudo más.
Los médicos entendidos, aseguraron a algunos medios argentinos, que fue por nervios.
Estaba nerviosho.
Está nerviosho.
Como Chávez.
Es que el espejo de la conciencia y la balanza de la señora que tiene los ojos tapados suele ser más impiadosos que lo que los chantas consideran que deberían ser.
Más tarde que temprano, te llega la hora del juicio final.
Nos llega.
Y ahí, ni la bala del final te va a salir.
Ni te va a salvar.
A mi tampoco…
Obvio.