
Los de este lado de acá del Río, seguimos sin entender demasiado lo que va a suceder el martes en La Haya, cuando los señores de peluca nos digan qué hicimos bien, qué hicimos mal y qué debemos hacer.
Ellos van a decidir si sacamos esa chimenea espantosa o si la dejamos.
Ellos van a decidir –por tablas- si unos veinte o treinta señores muy enojados- van a tener que dejar o no, de ser los custodios –juecesyparte- de la frontera entre dos países.
Los de este lado de acá, cuando comenzó el conflicto, primero nos sorprendimos un poquito. Después un muchito.
Cuando escuchábamos “van a morir 80.000 entrerrianos” o “van a nacer niños con dos cabezas” o “una abuela de Gualeguaychú se va a inmolar como abuela bomba contra Botnia” y otras sutilezas del estilo, pensábamos que esto era una de las joditas de Tinelli.
Luego las prioridades para los entrerrianos y para los de este lado de acá, pasaron a ser otras y casi nadie se acordó de la pastera.
Ni ellos.
Un día, un medio argentino fue a corroborar que en la frontera binacional una señora -de lo más simpática, vale aclarar- era la única custodia de la diplomacia entre dos países y era -la que mientras tejía- te explicaba que no podías pasar por el puente.
“Botnia me tiene podrido” dijo hace un buen tiempo el entonces ministro, José Pepe Mujica.
Hoy, a pocas horas del fallo de La Haya, hay una mezcla de sensaciones.
Unos dicen: “me importa un bledo Botnia”
Otros: “hay que dinamitar el puente”.
Otros “¿no podemos mudarnos así no soportamos más a los Kirchner y a los piqueteros?
Otros: ojala que el fallo sea justo, que Botnia no nos/los contamine, que los entrerrianos duerman tranquilos, que los laburantes de Fray Bentos que quedaron desocupados por el corte recuperen su jornal y ojala que volvamos a ser hermanos y a comer perdices como algún incrédulo pidió, así nos dejamos de joder…
lunes 19 de abril de 2010
Botnia, paredón y después…
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