viernes 7 de mayo de 2010

El encantador

Había una vez, en un bosque (que quedaba en la calle Garibaldi) donde –felizmente- conocí a un maravilloso fotoperiodista, insisto, inmenso fotógrafo, espectacular artista, divino amigo, adorable persona.
Se llama Leo Barizzoni, hijo de un fantástico periodista con el que tuve el honor de compartir una redacción (hablo del gran –adorable- Cacho Barizzoni) de pie señores por favor y lo subrayo cada vez que lo nombro.
El inmenso Leo me enseñó a revelar fotos en papel (pssss… místico… ¿seremos viejos?) junto con Iván Franco, Pablo La Rosa, mi actual compañero (cómplice) de laburo Antonio Chuky Scuro y algunos más, en las insoportables horas nocturnas de insomnio laboral.
Leo es un artista de la vida.
El arte casi siempre lo traduce en fotos.
Otras, en arpegios y a veces, lo sugiere en las cuerdas de un bajo.
Otras –casi siempre- en su forma de mirarte, hablarte y tratarte.
Un encantador, el fantástico Leo.
Te encanta por donde lo mires o lo conozcas.
Imposible que no te encante.

Anoche lo vi tocar y lo escuché con su místico bajo, junto a una manga de peludos desastrozos pseudos músicos, en un antro deplorable y así todo, fue una velada inolvidable.
Obviamente, fue una noche encantadora porque Leo estaba encantándonos a todos.
Un monstruo mi querido amigo, el gigantesco Leo Barizzoni.
Te cuento -querido amigo lector- que el tipo es tan pero recontra tan humilde que anoche me contó que va a exponer un cachito de su arte en New York mientras hablabamos de las cervezas y de las divinas que andaban por ahí...
Adorable tipo, fantástico fotoperiodista, inmenso artista, el encantador Leo Barizzoni.

martes 4 de mayo de 2010

El voto que el alma pronuncia II


Clarito.
Tan clarito que es "en blanco".
Desde hace bastante tiempo decidí mi voto departamental.
Como no tenía demasiado tiempo, ni ánimo, ni lugar, ni casi nada, no lo había traído a mi Blog.
Opté por contárselo mientras, a mis amigos, amigas, conocidos, vecinos, compinches, bardos, colegas, divinas, (colegas divinas y solo divinas) y a todos los que me cruzaba por la vida.
Voto en blanco a la intendencia por un par de motivos que paso a explicar:
1) No soy "hincha" de un partido político sino que evalúo, pienso, analizo y recién después, opto.
Coincidentemente vengo optando por el mismo partido desde mi primer voto.
(Ojo, respeto muchísimo a decenas de queridísimos amigos/hinchas inteligentísimos, cultos, capaces y que optaron por algo distinto a lo que yo decidí. Lo aclaro para evitar puteadas inncesesarias; siempre discrepamos cariñosamente).
Hincha, soy de Peñarol y Malvín.
Rebaño no.
Además no me gusta "votar una heladera" (sic) como bien (patéticamente, en realidad) se sinceró públicamente Sendic.
2) No me gustó la forma en la que arteramente -literalmente cagaron, bah- a un excelente candidato a intendente (con quien tengo algunas diferencias personales y hasta políticas pero creo que hubiera sido un gran intendente) Daniel Martínez.
3) Montevideo da asco. También por nuestra culpa pero indiscutiblemente por prioritaria omisión del FA en su sometimiento y sumisión permanente con Adeom.
Hacen lo que quieren pero todavía de pesados.
Me niego a avalar esa estúpida, ciega –políticamente hablando- incapacidad de que gobiernen las autoridades.
Si no pueden gobernar ¿para qué los tengo que votar?
No.
Me resisto desde mi humilde credencial tan cívica como la de cualquier vecino.
Voto en blanco deseando -política y personalmente- que haya muchísimos miles como yo. Que envíen una señal clara.
- “¿Te crees que te/los van a escuchar aunque sean 200.000 votos en blanco?” me dijo un amigo…
Ta bien, puede que no…
Tenés razón…
- “Sos un iluso…” me agregó...
Porfiado de chiquito también…
Ah, me olvidaba, el sábado primero de Mayo tuve un asado con muchos amigos donde -obviamente- charlamos el tema.
Jóvenes de veintipico, muchachos de treintaytantos y de los de las 40, 50 y hasta 80 décadas en sus mochilas.
La mayoría son del FA.
Primero me increparon el titular ese típico casi de homicidio culposo: “yo voto en blanco, no voto a Olivera”.
Mientras les contaba entre scotch y asado, lo mismo que te cuento a vos acá en mi Blog, querido amigo lector, me daban más argumentos y me decían lo indignados que estaban podridos de Adeom, que Ehrlich había sido un ente interplanetario de laboratorio, que Arana no pudo haber sido tan dormido de permitir las jodas de Bengoa & Cía y me hablaban de otras cosas que yo había omitido considerar.
Como siempre digo, la culpa no es del chancho sino del que le rasca los votos (o la obediencia debida del rebaño).
PD: Suerte en pila con los alcaldes...