sábado 12 de noviembre de 2011

Las Enfermeras (o coqueteando con la muerte)

Dedicado a Silvana di Génova (la Chivi).


Ellas siempre están ahí.

Corren, ríen, colaboran, ayudan, tranquilizan, vuelven a correr, rezongan, rezongan, preparan los sobrecitos con las rocklets de colores para que algunos duerman, otros dejen de temblar y a otros les baje la presión.

Ellas se quejan si fuera de horario les pedís agua para el mate; te rezongan pero igual te dan el agua.

Son unas divinas totales. por donde las mires y la verdad que el trabajo de una enfermera es –al menos- jodido.

Ellas son las enfermeras que se preocupan por vos y que te cuidan como si fueras un familiar tuyo o más.

Me encanta verlas reír.

Me encanta verlas cuando nos rezongan.

Cantan bajito, ríen bajito, adoran su trabajo.

Hay momentos de intenso nerviosismo y tienen que correr.

Luego… la paz. La calma.

Ellas son unas divinas.

Las voy a extrañar, del mismo modo que te pasaría a vos.

Mismo.

Porque como dice Fito, hay cosas que no voy a olvidar y personas que me quiero llevar.

Y a pesar que ellas están “cansadas en el alma de tanto andar” y cuidar y curar, siguen estoicas laburando por nosotros y los que vendrán.

Son unas divinas.

Y al partir, me pareció de rigor dejarles como diría Nino Bravo, un beso y una flor.

Gracias, gracias, gracias.